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El sueño cerrista seguirá esperando

En un ambiente fantástico en la Nueva Olla, el Ciclón no pudo firmar la hazaña.

La Nueva Olla omimbipa umi kuña resa jajaicha en una noche fantástica de Copa Libertadores. La Capital del Sentimiento fue una fiesta sin igual con bengalas, papeles picados, una humareda azulgrana espectacular y cánticos que contagiaron hasta al más kaigueto.

En ese ambiente, que no tuvo nada que envidiar a los mayores eventos deportivos del mundo, Cerro Porteño oñeha’ãmbaite, ku arriero pito mbykyicha, por lograr la hazaña y dejar fuera de carrera al campeón de América, River Plate.

Y la ilusión del Ciclón se avivó como cuando te sonríe la que te gusta, camarada. A los 9 minutos, Joaquín Larrivey se escondió de sus rivales y luego de recibir el balón en soledad, metió un centro envenenado en el área del Millonario.

El Sicario Rojas, como si estuviera pensando en su chacra, se olvidó de Nelson Haedo, quien estuvo más bravo que de costumbre. El León Guaraní se convirtió en palomita por unos segundos para peinar a la caprichosa y desatar el primer grito sagrado en La Catedral de la Pasión. ¡Oryryi la estadio lecaya!

Los minutos pasaron y los argentinos ni asomaron sus narices hacia la portería local. Pero, el anfitrión tampoco se hizo del loco y apostó por un duelo tranquilo, trabado. Ayudó que el árbitro, Julio Bascuñan, le perdonó la vida a Haedo, por un pisotón a Exequiel Palacios.

Más de un relojito paró a los 38 minutos cuando el Pachi Carrizo mandó a pasear a Robert Rojas pero terminó estrellando su disparo en el golero argentino, Franco Armani. Un poco después, Villasanti sacó a pasear a dos rivales y gatilló sin contemplaciones, pero el balón pegó en un rival.

El primer tiempo se cerró con el Sí se puede retumbando con fuerza.

Durísimo castigo

River Plate acomodó sus piezas y en una desatención del Ciclón, metió un gancho en el mentón del rival que liquidó el pleito a los 52’, por el maldito gol de visitante. El innombrable, pero no Voldemort, sino Nico De la Cruz, marcó un golazo. Por lo menos no festejó pateando policías.

A partir de ahí fue el famoso de mero trámite. El campeón de América se agrandó y Cerro Porteño sintió el golpe.

“El sueño de todo cerrista va a seguir esperando, me va a tocar conseguir a lo mejor como hincha o por que no, como presidente”, fue la frase final de Haedo.

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