Extra

Edición Impresa

El penal más terrorífico en una favela brasileña

Tuvo que patear en medio de armas e insultos.

Hacerse cargo de un tiro penal no es poca cosa, más todavía si se trata de dar la cara por el país o por el club en torneos como la Copa del Mundo, la Copa Libertadores o la Champions League. Pero si pensaron que dichos torneos son los más complicados, ni se imaginan la presión que tuvo un joven brasileño en su barrio.

En un video que recorrió las redes sociales como Marito por distintos países desde que asumió como presidente de la República del Paraguay, se inmortalizó el bravo momento que tuvo que sortear un joven jugador en una Favela brasileña, durante un torneo de Fútbol de Salón.

El contexto fue terrible, los hinchas estaban a centímetros de los jugadores. El N°11 de uno de los equipos, que estaba vestido de amarillo, agarró la pelota para hacerse cargo de uno de los disparos y en eso, un fanático que tenía la camiseta del Corinthians se le acercó y lo pecheó en dos ocasiones. Luego se alejó pero lo siguió cantando de todo, y no precisamente Ai Se Eu Te Pego de Michel Teló.

Terrorífico penal

Fue entonces que a falta de árbitro, apareció otro muchacho a pedir más espacio a los curiosos para que pueda comenzar la lotería de los penales, aunque sin éxito. Otro espectador, que tenía como distintivo un kepis, abordó al jugador que estaba esperando para patear, le dijo algo en el oído y lo abrazó.

La tensión fue total para el N°11, que en varias ocasiones recibió la arenga de sus compañeros para no tener miedo.

El momento más terrorífico fue cuando el ejecutante, que tenía la inscripción “Familia 19” en la camiseta, corrió hacia el balón para patear. El joven de kepis que lo había abrazado sacó una pistola y la apuntó hacia la pelota; centímetros separaban a la caprichosa del arma. Aún así, el protagonista efectuó el tiro que pegó en el palo y terminó afuera.

¿Pegó en el palo?

Vaya uno a saber qué hubiera pasado si lo metía, atendiendo que el primero en salir a festejar fue el hombre de la pistola.

Dejá tu comentario