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El padre de familia que se volvió fisiculturista

Don Daniel Álvarez bajó 38 kg. y ganó dos medallas en menos de 6 meses. Una descompensación lo obligó a cambiar de estilo de vida y gracias a su hija ingresó al mundo del fisiculturismo.

En el mundo del deporte todo es posible y que lo diga Daniel Álvarez, un señor de 47 años con tres hijos, un varón y dos mujeres, que trabaja como cajero en una Universidad privada. Comenzó a entrenar y de la noche a la mañana se hizo fisiculturista con mucho éxito.

Esta historia de don Álvarez inició con una tragedia. “Mi madre falleció y a partir de ese momento empecé a comer mal y a tener problemas de salud, hasta que tuve una descompensación. El doctor me dijo o se cuida o va a terminar como su madre”, contó a EXTRA el papá fisiculturista.

Obligado por la situación, se propuso cuidar su alimentación, hasta que un día una de sus hijas lo llevó con ella al gym. “En agosto del año pasado llegué a tener 98 kilos con una estatura de 1,63, era mucho el peso. Mi hija mayor estaba yendo a un gimnasio y le entró la idea de competir en fitness y me convenció. Entré y tomé con mucha seriedad”, comentó.

Un cambio radical

En su juventud, Daniel hacía pesas, pero por una rotura de ligamentos abandonó ese hábito, y por un largo tiempo llevó una vida sedentaria. Todo eso cambió cuando el profesor del Gimnasio lo preparó e instó a competir y él aceptó. “Bajé 38 kilos. Mi piel se quedó bastante bien, pegada al cuerpo, sin flacides. Es muy sacrificado, porque la tentación (comida) está a la vuelta de la esquina”, mencionó.

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Gracias a su hija Adriana entró al mundo del fisiculturismo.
Gracias a su hija Adriana entró al mundo del fisiculturismo.

Con menos de 6 meses de entrenamiento consiguió resultados notables, tanto para su salud como en el deporte al que se animó a meterse. “En la primera competencia salí tercero, pero entré en una categoría que no me correspondía. En la siguiente entré en mi categoría, Fisiculturismo Máster y obtuve el primer puesto”, indicó.

Daniel agradece a las mujeres de la familia que fueron sus soportes durante el duro proceso de cambio físico y de la alimentación. “Las que reciben mis medallas son mi hija y mi señora, que fueron mi motivación y mi apoyo en esos momentos difíciles”, expresó.

Luego de su primera experiencia en el Fisiculturismo, don Álvarez está pensando seriamente en mostrar sus músculos en un clasificatorio para un Campeonato Sudamericano, en septiembre.

Un gran ejemplo de que querer es poder.

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