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El día que Pipino huyó del virus de China

Por miedo a la epidemia que azotó el país, escapó del club con ayuda de su traductor.

La popular frase “Ndaipóri omanoséva” (nadie quiere morir) se hace realidad cuando uno afronta una situación extrema.

Sino que te lo diga Nelson Pipino Cuevas, quien huyó de una terrible epidemia por miedo a no volver a ver a Ña Tora.

El exjugador de la Albirró, en una entrevista con el programa En Voz Alta, conducido por Óscar Acosta y Menchi Barriocanal, recordó cuando escapó de China, en una época en que la zona fue azotada por el terrible virus del SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), una epidemia similar a la del coronavirus que actualmente aterroriza al mundo entero.

Ocurrió en el 2003 cuando Nelson firmó contrato con el club Shanghai Cosco, cuya sede está ubicada en la ciudad con el mismo nombre.

Allí Cuevas comprobó que no hay nada más deliciosa que la comida paraguaya. “Lo más difícil de la estadía fue el tema de la comida. En la bienvenida que nos dieron a mí y a mi empresario nos ofrecieron víbora en una compotera, estaba añejada”, relató.

A pesar de que rechazar la comida era una falta de respeto, Nelson tuvo que ingeniárselas para no comer. “Añembotavyete (me hice del tonto)”, dijo y soltó una carcajada.

Pero aguantar los extraños manjares solo fue uno de los tantos obstáculos que le tocó vivir.

Lo desesperante de la historia vino después, cuando se desató el virus SRAS.

Momentos de terror

A pesar de la buena platita que ganaba mensualmente, el miedo de no seguir jugando al fútbol fue mucho mayor así que Pipino decidió huir del país. “Me tuve que escapar. Viste que vos llegás a China y te sacan el pasaporte, estaba en el club mi pasaporte y tenía que de alguna forma conseguir y en ese entonces le di 5.000 dólares al traductor para que me consiga mi pasaporte a como dé lugar”, reveló.

Al exjugador no le importó ni el contrato, ni su carrera, nada, él solo quería volver al Paraguay.

“Hablé con el vicepresidente de la FIFA, que en ese entonces era Julio Grondona, y me dice ‘mandame vía fax una nota y que diga que tu vida está en riesgo y que vas a venir’, me dijo y eso hice”, señaló.

Como alma que lleva el diablo, Pipino fue al aeropuerto y si bien los propios directivos del club trataron de impedir su huida, no lo lograron. “Entré al lugar de embarque y me escapé”, dijo y soltó otra carcajada. Tres meses después, Cuevas volvió para honrar el contrato, pero sanito y bien cuidado por su mamá ña Nidia.

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