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Con detectores resuelven hasta casos de acoso en el trabajo

Cada vez más empresas usan el polígrafo o detector de mentiras. Incluso se utiliza en el sector doméstico

En un supermercado, un supervisor se entendía con una de las chicas que trabajaba en la carnicería, en la parte de frigorífico.

Después de un tiempo se dejaron y anduvo con otra, lo que motivó a una pelea dentro de la empresa, y la chica le amenazó con un cuchillo, entonces, este señor la denunció, y ella le denunció por acoso sexual.

Un problema que decidieron solucionar con el polígrafo, o detector de mentiras.

“La denuncia de acoso sexual fue desestimada porque la chica admitió que fue por celos que actuó así, que no existió acoso, entonces el supervisor fue absuelto, entre comillas. Él fue advertido y la chica trasladada”, contó Ricardo Asrilevich, poligrafista profesional.

Explicó que las empresas que más recurren a este servicio son supermercados, empresas de seguridad, particulares para contratar servicio doméstico o choferes y cadenas en los shoppings para los cargos de cajeras, supervisoras y repositores.

Los empleados se someten a voluntad a la máquina que les controla la presión, la respiración pectoral, la respiración abdominal, el flujo cardiaco y la sudoración.

“No hay diferencia entre hombres y mujeres sobre quiénes mienten más. Todo tiene que ver con la formación intelectual, moral y social de la persona”, mencionó.

Costosa

Las pruebas en polígrafo tienen un costo de G. 2.170.000 como mínimo. Asrilevich explicó que el gobierno de los EE. UU. le financió en el 2010 a la Policía Nacional la compra de cuatro polígrafos y la contratación de 10 poligrafistas para la lucha contra el crimen en marco del Plan Umbral.

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Laguna legal

Las empresas que usan el polígrafo para averiguar la integridad de un candidato o para atrapar a empleados deshonestos lo hacen en medio de “una laguna” legal porque no hay legislación a favor ni en contra de dicha tecnología, afirmó Luis Orué, viceministro de Trabajo.

“Moralmente no es bueno usar el polígrafo porque perdemos la cultura social de la confianza y el respeto”, dijo.

Otras tecnologías

La tendencia en Argentina y Brasil es pedir a los candidatos a un puesto laboral que se graben a sí mismos. Después, esos video-currículums pasan por softwares que analizan los rasgos faciales para determinar la sinceridad de lo que dicen.

“Son países con una población mucho mayor a la nuestra, entonces ya no se puede hacer personalmente la entrevista y se recurre a la tecnología”, comentó Enrique López, director de Empleo.

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