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Churín lava, lee libros y hace experimentos en la cocina

Busca recetas en Internet y, según su paladar, todo le sale muy rico.

Con prácticamente dos meses de encierro sin sus seres queridos, el delantero de Cerro Porteño, Diego Churín, siente un feroz techaga’u, pero no le queda de otra que aguantarse.

“Estoy solo acá en Paraguay, tengo ganas de ir a mi país a ver a mis hijos, los extraño mucho. Hay muchas cosas que quiero hacer con mi familia pero no puedo”, comentó el argentino.

Al encontrarse solo en casa tipo “Mi Pobre Angelito”, el jugador azulgrana debe arreglarse con las tareas hogareñas. “Tengo que cocinar, lavo y lo único que no hago es planchar”, contó.

Pese a no conocer el arte culinario, el goleador se atrevió a ponerse el delantal y empezó a preparar recetas de la web.

“De saber, no sé nada, de caradura nomás hago, busco en Internet algo y me mando. No tengo a nadie que pruebe la comida así que para mí está todo muy rico (risas). Lo importante es animarse a experimentar cosas nuevas”, recomendó.

Otro pasatiempo de cuarentena que incluyó Churín a su rutina fueron los libros. “Implementé un poco del lectura, lo que sea para mantener la cabeza ocupada. Había visto la serie de Pablo Escobar y ahora estoy leyendo un libro escrito por el hijo”, señaló.

Generalmente los jugadores tienden a traumarse por los videojuegos de fútbol, pero no es el caso del Ironman de Pergamino, quien reconoció ser del viejazo. “No juego a la Play. Hace mucho me retiré, colgué los controles. Veo los controles de ahora y pierdo como la guerra; se patea con tres botones, yo antes pateaba con uno nomás”, recordó.

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