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Cerditos muertos, casas incendiadas y un cielo oscuro a media tarde son por los incendios

Indígenas quedaron sin techo, y en comunidades de Fuerte Olimpo falta agua.

En Fuerte Olimpo eran apenas las 2 de la tarde, pero ya había oscurecido. Humo y cenizas cayendo del cielo ayer, eran las evidencias del fuego arrasando sin piedad los montes en las localidades más alejadas.

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La peor parte la están llevando las comunidades de María Auxiliadora (a 120 kilómetros del centro) y San Carlos (a 90 kilómetros), donde las llamas están ya muy cerca de las casas, contó el profesor Leonardo Lezcano, un poblador.

Además, les está faltando el agua para tomar, porque solamente cuentan con tajamares y la sequía los vuelve de mala calidad. Solo a veces va una cisterna con agua del río, tratada o no, así que la única esperanza es que venga la lluvia y puedan almacenarla.

En el centro de la ciudad, el domingo de noche unas 100 personas tuvieron que sofocar un incendio en el cerro Tres Hermanos.

En Bahía Negra aumentaron las consultas por problemas respiratorios, alergias y conjuntivitis, pero en Olimpo, al menos por ahora, no, según el docente.

Animales muertos

En una estancia de San Pedro; donde hubo un gran incendio, decenas de vacas y chanchos murieron tras una larga agonía por asfixia.

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En los montes están muriendo sobre todo los animales más lentos, como los osos hormigueros, las tortugas y los monos, dijo el ecologista Luis Recalde (Drunken Forest).

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Indígenas sin casa

Varias comunidades indígenas fueron afectadas por el fuego en el departamento de Amambay.

Entre ellas están las comunidades paî tavyterã. En la llamada jaguatî fueron consumidas 10 casas, mientras que en la de pikykua 20 viviendas quedaron hechas cenizas; entre esas, una que se estaba construyendo para celebrar sus ceremonias.

El gobernador Ronald Avecedo (PLRA) dijo que el lunes en apenas media hora ocurrió toda la desgracia.

Por el momento, asistieron a seis comunidades, pero es probable que haya más afectadas. En Capitán Bado y Bella Vista Norte están en alerta.

Preocupado

“El ambiente está desastroso, súper pesado, salir afuera es casi un infierno”, relata el profesor Leonardo Lezcano. Menciona que los pobladores de las comunidades más afectadas no están pudiendo combatir el fuego porque ellos mismos están en una situación vulnerable, no tienen agua potable. Espera una mayor acción del Gobierno.

En 100 años

El ecologista Luis Recalde explicó que además de las muertes de animales y plantas, el suelo se degrada mucho con cada incendio. Los bosques tardan mucho, entre 80 y 100 años, para volver a tener una formación parecida a la que había antes del paso del fuego, afirmó. “Por cada monito que se salva, murieron cien mil”, lamentó.

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En la última semana se contaron 4.592 focos de incendios, la mayoría en Alto Paraguay, Concepción, Amambay y San Pedro. Unas 100.000 hectáreas fueron arrasadas.

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