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¡Qué garra, muchachos!

Paraguay dejó el alma ante Brasil, pero terminó cayendo desde los 12 pasos.

No hay caso, a esta altura del campeonato la Selección Paraguaya se volvió más bipolar que tu chuli. Después de un pésimo partido ante Colombia, la Albirroja firmó anoche un partido fenomenal, más purete que suegro buena onda, ante la anfitriona.

Sí, de esos partidos que generan orgullo y anima hasta al más incrédulo aficionado, de esos que dejan frente a la TV hasta al que menos entiende del deporte rey.

Los papeles previos pusieron a Paraguay como una presa fácil para el dueño de casa, en los cuartos de final de la Copa América. Sin embargo, ¡tuicha ojavy los rapai!

Los muchachos dejaron el alma en la cancha y, pese a que tuvieron que aguantar la tormenta con uno menos, desde el minuto 58, llegaron con heroísmo a la definición desde los 12 pasos.

El VAR lo mandó a las duchas a Fabián Balbuena. El árbitro pitó penal, pero luego de revisar la jugada, cobró tiro libre y sacó la roja al Comandante por la famosa: “jugada manifiesta de gol”.

La Albirroja asustó a su rival en el primer tiempo con un zapatazo de Derlis González, quien bajó contra el pecho un pase aéreo de Hernán Pérez y luego sacudió hacia la portería rival. Alisson, golero del Liverpool, evitó la caída de su valla con un manotazo magnífico.

El segundo tiempo fue para el infarto. Más de un tranquilizante apareció por ahí. El relojito tuvo que aguantar hasta lo último, atendiendo que la Canarinha buscó romper el muro guaraní por cielo, mar y tierra, especialmente en los últimos suspiros, cuando tuvo jugadas muy claras para marcar, pero la falta de puntería de sus delanteros, sumado a la tremenda noche de Roberto Gatito Fernández, mantuvieron la resistencia guaraní.

En la lotería de los penales se notó el esfuerzo sobrehumano que hicieron los paraguayos, especialmente en el capitán Gustavo Gómez y Derlis González, que registraron notas muy altas durante los 97 minutos, pero que no pudieron activar el grito sagrado en la lotería de los disparos, que en esta ocasión fue desfavorable para los nuestros. Firmino falló en Brasil, algo que devolvió esperanza, pero no hubo caso. Derlis falló el quinto y Gabriel Jesús decretó la eliminación albirroja.

De todas maneras, Paraguay volvió a ganarse el respeto del continente y del mundo, aguantando con garra y puro huevo a uno de los candidatos al título, que se tomó venganza de la Copa América 2011 y 2015. Solo resta decir: ¡Gracias, muchachos, por la gran actitud!

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