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La sorprendieron tras colocar camiseta en ataúd de su papá

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Hace un mes y medio, el mundo de Cindy Palacio (17), su mamá y sus hermanas se vino abajo cuando, luego de haber estado en coma desde el 2013 a causa de un derrame cerebral, su papá Enrique Alberto Palacio (49) emprendió un viaje sin retorno. En su ataúd llevó consigo uno de los obsequios más preciados, la camiseta del Glorioso Decano.

La remera franjeada había sido el regalo de uno de los tantos amigos que tenía don Enrique, que cuando se la entregó a la familia dijo esperanzado “es para que la use cuando se despierte”.

Como su papá no podía estar en las gradas alentando, Cindy llevaba la casaca cada vez que iba a la cancha. Cuando llegó el momento de despedir a su querido progenitor, colocó la remera en el cajón, a pesar de que era la única remera que ella tenía. “Me puse feliz porque mi papá llevó la camiseta, era de él y sentí como que una parte mía estaba con él por todas las veces que me puse”, manifestó la joven.

Algo que tuvo muy en cuenta Cindy fue que cada vez que usaba la franjeada de don Palacio, Olimpia ganaba. “Sabía que mi papá tendría esa remera para siempre, entonces a Olimpia le iba a ir bien, y fue así, porque salió campeón”, expresó la joven entre lágrimas.

Enrique Alberto Palacio, el papá de Cindy.

GESTO DE AMOR

Enterado de que la muchacha estaba ahorrando para comprarse una nueva camiseta del Rey de Copas, el novio de Cindy, Alejandro Campo, decidió darle una sorpresa que sabía que la alegraría.

Como ambos son alumnos del Colegio Técnico Nacional, Alejandro aprovechó el recreo para decirle a su amada que necesitaba hablar con ella. Lo tenía todo planeado, pues Cindy encargó su cartera a unas amigas y se acercó junto a su novio. Mientras, las chicas, que eran cómplices, aprovecharon para meter la casaca entre los útiles de la joven.

“Me pidió que le prestara un lápiz, y cuando fui a buscarlo encontré la remera. No sabía cómo reaccionar, me puse a llorar porque en la primera persona que pensé fue en mi papá”, contó la fanática.

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