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La pandemia terminó afectando la localía

Prueban científicamente que jugar sin público es ideal para el visitante. Ya no hay ventaja para dejar los puntos en casa.

El profesor de la Universidad de Alicante, Carlos Cueva, tomó el fútbol como muestra para mostrar cómo influye la presión social en las personas.

Lo que hizo el investigador fue analizar unos 23.000 partidos entre los años 1993 al 2020, de 41 ligas profesionales, de 30 países, a 1.708 equipos y de los cuales tomó 2.136 partidos a puertas cerradas, para dejar en claro la importancia del jugador N° 12 en la cancha.

Fue así que resultó que los locales anteriormente tenían, en promedio, 16% más chances de ganar jugando con el aliento de su gente. Sin embargo, jugando a puertas cerradas, esa ventaja se reduce a 8%, la mitad.

Con esto se ratifica el mito de que la hinchada también juega, pues con su presencia se asegura la mitad de la ventaja, por la presión que pueda llegar a ejercer para el rival y, indudablemente, hasta para el árbitro. El estudio también analizó justamente sobre estas decisiones arbitrales. Se comprobó que ahora los soplapitos se sienten más libres de cobrar lo que les parece, como por ejemplo pitan más infracciones a los locales y les muestra más tarjetas que a los visitantes.

El trabajo, que se llama "Espíritu animal en el juego maravilloso: testeo de la presión social en el fútbol, demostró definitivamente que el hincha aporta mucho en un partido.

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