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"En todo momento estábamos amenazados de muerte"

Los Chilavert contaron esta tarde su verdad, sobre las penurias que pasaron la semana pasada en la ciudad ucraniana de Odesa, donde fueron tras recibir una supuesta propuesta de trabajo de un club.

Más de una hora duró esta tarde la conferencia de prensa que brindaron el exfutbolista y actual director técnico Marciano Rolando Chilavert y su hijo Iván sobre las penurias que pasaron en la ciudad de Odesa, Ucrania, donde fueron amenazados de muerte y les robaron sus pasaportes, según denunciaron. Fue tras declarar en la Fiscalía sobre el caso.

Sobre los videos en los que se los veía aparentemente borrachos, realizando actos bochornosos, señalaron que fueron a un bar, donde los obligaron a beber un “trago bomba, si son hombres”, una bebida que fue “preparada no sé con qué”, que tomaron “una y otra vez”, según dijo Marciano, quien no supo explicarse cómo se sintió, porque “yo nunca me he embriagado”.

Aseguró que en ese lugar amenazaron de muerte a su hijo, quien estaba inconsciente y lo obligaron a bajarse el pantalón.

Mencionaron a un “General”, quien supuestamente es el verdadero dueño del club que los iba a contratar, por eso debían hacer todo lo que él diga. Les invitaron a tomar, pero ellos solo pidieron agua y eso molestó, por lo que tuvieron que beber las bebidas alcohólicas, ya que “en todo momento estábamos amenazados de muerte”, aseguraron.

Acusaron al español Fernando Martínez Vela, cuyo apellido conocieron recién después de la intervención de la Interpol, ya que amanecieron en el hotel sin sus pasaportes ni dinero. Éste era el único que hablaba español, ya que conocía varios idiomas, menos el guaraní.

Mencionaron que fueron víctimas de extorsión, con respecto a los vídeos, que costaría unos 1.200 euros en nuestro país.

Fernando dijo que “El General” tenía poder “para secuestrar y torturar a mi tío (José Luis) en Argentina”, según Iván, quien apuntó que el hombre “empezó a enviar a los policías los vídeos”, ya que tiene muchos contactos entre los agentes de ese país.

La intervención de la Cancillería nacional, a través del consulado paraguayo, fue lo que molestó a Fernando y los obligó a desmentir la denuncia por presunto secuestro, diciendo que estaban bien, pero ellos no tenían sus pasaportes ni dinero, por lo cual no podían salir de ese país.

Agradecieron la intervención de las autoridades paraguayas, que posibilitó el viaje de ambos, de regreso a Paraguay, ya que en varias ocasiones fueron amenazados de muerte, durante los seis días que estuvieron en Ucrania.

Iván dijo que había viajado con su padre, justamente para protegerlo, a pesar de que Rolando quería ir solo.

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