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El Ciclón se acomodó como único escolta

¡A la gran 7! El Azulgrana propinó un duro castigo al Danzarín.

Cuando parecía que el clima inestable se iba alejando del país, cayó un furioso Ciclón en la húmeda tarde asuncena, dejando como saldo un marcador poco habitual para el fútbol y profundizando la crisis en Villa Elisa. Cerro Porteño paseó, bailó, noqueó (llamalo como quieras) a Sol de América, sellando una goleada de 7 a 2 para colocarse a tres puntos del liderato.

Los azulgranas se quedaron con el ritmo de Daddy Yankee y a puro gas comenzaron con la fiesta bien temprano. A los 11’, el juvenil Alan Rodríguez rompió el cero con un testazo, aprovechando un precioso centro de Federico Carrizo. Luego, a los 28’, sonó el segundo tema que tuvo como intérprete principal a Mathías Villasanti. El volante rompió líneas, la paró contra el pecho y definió con categoría.

Justo antes de ir a vestuarios, Joaquín Larrivey anunció que lo mejor estaba por venir. A los 46’, el argentino marcó un golazo desde fuera del área. Le pegó desde muy lejos aprovechando que Rubén Escobar no estaba en su arco.

Con la guardia baja

El segundo capítulo arrancó esperanzador para Sol de América. Walter Clar descontó de tiro penal a los 47’. Sin embargo, el Ciclón sopló cada vez con mayor intensidad. El propio Larrivey firmó el cuarto, luego de una preciosa pared con Churín y Arzamendia. Llegaron tocando hasta las narices de Escobar.

El quinto tema volvió a estar a cargo del Bati. Pase de Churín y Larrivey, en complicidad con Escobar, la mandó a guardar.

Y como ese vyrochusco que desafía y termina ligando más, el Danzarín volvió a descontar con un golazo de César Villagra. Pero no hizo otra cosa que tocar la oreja a un rival que ya no tuvo piedad.

Arjen Robben... eh, Óscar Ruiz, hizo una del holandés y activó el sexto grito sagrado cerrista, a los 77’. El broche de oro estuvo a cargo de Churín, que le rompió el arco a Escobar con un misil a los 87’. Paliza del Ciclón para seguir el paso del Expreso Decano.

Mientras tanto, “Después de la tormenta viene la calma”, es la frase a la que más que nunca se aferra Sol, luego de su vergonzosa jornada.

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