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Y sigue siendo el rey...

El 15 de julio del año pasado, un grupo de simpatizantes llevaron una serenata al exsenador, dueño de medio Luque, y a un sonoro “sigo siendo el rey” le coreaban los lambiscones. Ayer, otra muestra más de hasta dónde puede ir la decadencia del hurrerismo.

“La lealtad no tiene precio”, “Único líder”, rezaban algunas de las pancartas que con cara de torta se fueron a esperar frente a la Agrupación donde estuvo preso desde septiembre del año pasado acusado de varios delitos que afectan al país.

Seamos sinceros, el que haya llegado a estar encerrado ya fue un logro realmente mayor. Fue como un “castigo” apenas se veían las primeras diferencias internas dentro del Partido Colorado.

Lo que nadie realmente previó fue el golpe bajo de sus propios correligionarios, y compañeros de muchísimos años. Quién sabe, de aquí a poco se lo declara libre de culpa y pena, como ocurrió con el otro legislador, el de la niñera de oro.

Lo que está claro es que de a poco, los “castigos” se están pagando y los van liberando de a poco. Empezó el diputado que ordenó la liberación de una carga de droga. Luego la libertad a otro colega de Cámara Baja. ¿Quién más sigue? El exfiscal general y el circo de “justicia” termina. Todos estos casos han pasado más de seis meses sin muchos avances en la investigación.

Claudio Zanati inició una huelga de hambre en la penitenciaría de Pedro Juan Caballero luego de estar encerrado 11 años cumpliendo más de la mitad de su condena que le están ninguneando por ser pobre.

Lo cierto es que El rey desde ayer descansa en una lujosa casa, en un cómodo somier, mientras la ley sigue pasando por encima y solo lastima a los pobres, sin posibilidad de fijar fianza. Y una vez libre, no tienen a un grupo de hurreros esperando ganarse algunas monedas.

La diferencia que ve la sociedad en ambos criminales, con la posibilidad de reinsertarse a la sociedad, es la cuenta bancaria.

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