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Columnistas

Los dictadores "2.0"

En el baño de la antigua casa del dictador Alfredo Stroessner, ubicada en Ciudad del Este, fueron encontrados cráneos humanos y otros restos óseos. Es muy probable que se trate de uno de los tantos desaparecidos de la época más terrorífica de la historia paraguaya.

Hay ciertas dudas, creen que por la manera en que los huesos se encontraban esparcidos, otras personas hayan ido a arrojarlos en el lugar. Lo cierto es que fueron hallados bajo tierra, en una excavación realizada por una familia que adquirió el inmueble.

Me quedó grabada en la memoria la frase dicha por un adolescente, en una de esas series de moda emitida por Netflix: "El miedo de estar desaparecido es que nunca te encuentren".

“Desaparecido” me suena a esperanza, miedo, pero nunca resignación. Esa palabra transmite lucha y por sobre todo TIEMPO. No importa cuántos años pasen, se espera hallar al desaparecido, muerto o vivo, pero al fin, encontrarlo.

Me gustaría que esos huesos sean de uno de ellos. La Comisión Verdad y Justicia dice que son 366. La Dirección de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia señala que son 459. ¡Cuánta gente esperando gente!

Aún así hay quienes se atreven a defender al tirano. No se les cae el paladar para tirar por la borda tantas investigaciones, pisotear tanto sufrimiento y afirmar que las matanzas, violaciones y desapariciones "son puros mitos".

Pero esos ya no dan ni miedo. Sí me asustan los dictadores del nuevo siglo. Los stronistas 2.0, que incluso dicen aborrecer a Alfredo, pero reprimen libertades como: la homosexualidad, la de expresión, de elección política o incluso de manifestación.

Los nuevos dictadores no usan métodos extremos como el tirano, pero confinan a tantos al silencio, imponiendo miedo y se mueven en la legalidad. Ellos también ocultan miles de cuerpos, de jóvenes, de adultos, de tantos que desean gritar por fin libertad. Pero siguen igual que siempre: huyendo a otros países en busca de bienestar económico y corriendo de la libertad moral opresora.

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