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La cumbia del miserable

Hugo BarriosPor Hugo Barrios

La otra vez vi en la tele la entrevista que le hicieron a un afamado cantante de cumbia. En la nota hablaba sobre la tormentosa relación que tiene con su ex, que es la madre de uno de sus hijos, y el litigio judicial que viene sosteniendo con respecto a la prestación alimentaria y el régimen de convivencia con la pequeña criatura. Se habló de montos en guaraníes y de algunos productos alimenticios que acercó el artista a la mujer, para la manutención del bebé.

Lo que ofrecía el cumbiero era algo así como G. 500.000 mensuales, cifra que, según alegó, era superior a lo que legalmente le correspondía entregar. A su criterio y la de su representante legal, todo lo que él debía depositar no superaba los G. 300.000 de forma mensual.

Ignoro lo que ha de percibir como ganancia en sus presentaciones, pero se trata de un cantante bastante popular y mediático, con miles de fans en todo el país. Pero ofrecer esa miseria en materia de prestación alimentaria es una desfachatez. Estimo que invierte más en sus extravagantes peinados que en la prestación alimentaria.

El caso es el fiel reflejo de los miles de padres irresponsables que ni siquiera cumplen con algo elemental y básico como la prestación alimentaria de sus hijos, cuando se separan. En los tribunales abundan las demandas contra tipos que se rehúsan a hacerse cargo de sus hijos y las historias de querellas por prestación que no salen a la luz se multiplican.

Un tipo que ni siquiera reconoce a su hijo, que no se hace cargo de su manutención, que insulta, maltrata y humilla a la madre de su retoño porque se le exige que se haga responsable de sus actos, no merece que se llame persona. El machismo putrefacto nos está haciendo añicos y, si ni siquiera hay machitos que quieran a sus hijos, que los protejan y cuiden, ¿qué se puede esperar de nosotros como sociedad? Lo que resta es bailar la cumbia del miserable. Eso.

Ya tú sabes.

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