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El bosque arde, como la política

El fuego que se inició en el Amazonas, en Brasil, y se trasladó a Bolivia y Paraguay, es una de las consecuencias más terribles de la política y su modelo económico, que nunca respetó la naturaleza.

El fuego en la Amazonia fue causado por la práctica de los agricultores, de talar los árboles y utilizar el fuego para crear espacio para nuevos cultivos (principalmente soja) o para la cría de ganado.

El Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM), asegura que el fuego es generado por el hombre y no por la “temporada seca”, como señalaron las autoridades brasileñas, que una vez más, intentan tapar el tremendo crimen ecológico que trae consecuencias para toda la humanidad. Como si la naturaleza fuese un chiste, la gente de Jair Bolsonaro, incluso, se atrevió a decir, sin presentar prueba alguna, que el incendio pudo ser provocado por organizaciones externas, para atacar a su gobierno.

Las llamas se propagaron a Bolivia y al Chaco paraguayo. El capitán Gustavo Viera, de la Unidad Forestal del Cuerpo de Bomberos del Paraguay, informó ayer que existen casi 500 focos de incendio en todo el país. Mientras que, el presidente Marito Abdo, por medio del Twitter, indicó que la Secretaría de Emergencia Nacional no reporta focos activos de gravedad en el Chaco.

El fuego no es casual, se presenta en los países con los índices más altos de deforestación. Solo el año pasado, Brasil sobrepasó los números, de los últimos 10 años, en pérdida de bosque. Representa cinco veces el tamaño de México. A la vez, los incendios forestales aumentaron 83% respecto al 2018. Lo informó el propio Instituto de Investigación Espacial de Brasil, en contrapartida a las declaraciones de sus gobernantes.

En nuestro país, la ONG Guyra Paraguay, reveló el año pasado que Paraguay lidera el porcentaje de deforestación con 45% de áreas de desmonte. Le sigue Bolivia, con un 29% y Argentina, con el 26%.

Los bosques arden porque la política de consumo es fuego. Y no se queman solo árboles. La selva es territorio de indígenas, de millones de especies de animales. Es el seguro de vida de nuestros hijos, que la estamos acabando.

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