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Basta de acoso sexual

El acoso sexual es una cuestión que afecta a la igualdad de derechos y de trato de mujeres y hombres. Las actitudes y actos de acoso suponen un atentado contra la dignidad de las personas, son un problema de salud laboral.

Existe una delicada línea entre acoso y coqueteo. El acoso sexual es cualquier comportamiento de naturaleza sexual que tiene el propósito de atentar o atenta contra la dignidad de una persona, estas conductas pueden ser de carácter físico, verbal, incluyendo el chantaje, o no verbal.

El acosador tiene la intención de crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo en función del género. Por medio de estos comportamientos los hombres intentan impedir el acceso de mujeres a determinados trabajos, incomodarnos, excluirnos o mantener la discriminación laboral basada en el sexo.

La sociedad ha normalizado estas situaciones. Por ello muy pocas mujeres se animan a denunciarlo, también por temor a no ser tomadas en serio y ni hablar de las represalias que pueden venir luego.

Es importante entender que ante cualquier hecho de acoso hay que denunciarlo ante las autoridades de la empresa, obligar a los directivos a crear los protocolos necesarios para abordar y tratar de manera adecuada las denuncias.

Es hora de detener a los abusadores y quitarles el poder, hacerles entender que ya no estamos dispuestas a soportar que nos sigan abordando como si nada.

No es normal que un jefe avance de manera violenta sobre nosotras, ejerciendo su poder y autoridad sobre los cuerpos de las mujeres. En el mundo laboral y educativo las conversaciones deben ser estrictamente laborales y educativas. Si una persona está interesada en la otra encontrará la manera de conquistarla fuera de esos espacios y sin incomodarla.

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