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Ya no hay trabas para fecundación in vitro

La Corte rechazó acción del hombre que se oponía.

La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia tuvo ayer la última palabra en un pleito por fecundación in vitro y ya no hay ningún recurso legal que impida que la clínica Gibir le implante los embriones a una mujer que inició el tratamiento en el 2017.

Los ministros de la Corte Miryam Peña Candia, Antonio Fretes y Gladys Bareiro de Módica rechazaron la acción de inconstitucionalidad presentada por un hombre, que al principio estuvo de acuerdo con la reproducción asistida y donó su esperma, pero cuando terminó la relación con la paciente se opuso a que continúe.

El rechazo de parte de la Sala Constitucional fue “in limine” y se dio por unos errores de forma en la presentación de los documentos de parte del hombre. Es decir, los ministros no analizaron el fondo del caso, según Aurora Bareiro, abogada de la paciente.

De ahora en más, la implantación puede hacerse en cualquier momento, explica la representante legal. “Ella está ya en el proceso de implantación, que es un proceso físico, no es el día en que a ella se le ocurre, sino que tiene que seguir un tratamiento con hormonas y se establece el día que ella esté apta para recibir los embriones”, afirmó.

Se haría cargo solaSegún Bareiro, su clienta no pretende exigir al hombre que ejerza la paternidad. “Nunca manejó eso como una posibilidad, pero en el caso de que llegue el niño, (...) en el momento oportuno se estaría decidiendo eso”, refirió.

Con respecto a la mujer, de 39 años, mencionó que toda la situación la mantenía un poco preocupada, pero con la decisión de la Corte está bastante aliviada. Destacó que cuenta con la contención de sus familiares y amigos, “sobre todo de parte de su papá, que la apoyó muchísimo”.

La profesional aclara: “No era como en un momento se dijo, que ella se quería embarazar de él precisamente, hay algunas circunstancias especiales nada más, ella no podía terminar un embarazo de manera sana por una cuestión genética, y por eso recurrieron juntos al tratamiento, hasta que él se arrepintió, pero ya está”.

Un caso inédito

Cuando el hombre desistió del tratamiento, la clínica Gibir se negó a implantar los embriones. Entonces la mujer solicitó un recurso de amparo, que le fue negado en primera instancia pero, después, el tribunal de Apelación Penal de la Adolescencia hizo caso a su pedido.

El hombre presentó una demanda constitucional. El asunto era delicado, pues era la primera vez que la Justicia debatía si los embriones congelados tenían vida y eran sujetos de Derecho.

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