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Vecinos acusaron a doña de envenenar a más de 100 perros

Tremenda pelea en un barrio de Villarrica, por maltrato animal. El caso llegará hasta la Fiscalía, piden justicia para los peluditos.

La rabia e impotencia se apoderaron de un grupo de vecinos del Barrio Santa Librada, de Villarrica, que vieron agonizar a más de 100 perros, a lo largo de seis años, coincidentemente luego de comer el “caramelito” que una señora tira en patios ajenos, con la intención de mandar al más allá a las mascotas. El motivo exacto no se sabe, pero los pobladores alegan que es porque los peluditos ladran a sus vacas y esto enfurece a la doña.

“Es muy peligroso lo que hace esta señora que al parecer no tiene corazón. Sinceramente tenemos miedo de que la próxima víctima sea una criatura ya que ella tira el veneno en nuestros propios patios. Los perros no le hacen nada pero ella les odia”, dijo a EXTRA Lourdes Morel, que hace 15 días perdió a su perrita Peppa, el segundo que va del año.

Según los afectados, ña Carmen, de unos 70 años, coloca el veneno dentro de un pedazo de carne, lo envuelve con una bolsita y, de madrugada, al sacar a pastar a sus vacas, va tirando en los patios de los vecinos que tienen perros. “Lastimosamente no tenemos prueba y por eso parece que nadie nos hace caso, contó Morel.

Luego de que envenenaran a su perra preñada, don Martín Irala invirtió lo poco que tenía para poder construir una muralla, para que así sus mascotas no salgan a la calle. Sin embargo, la semana pasada, Kent, otro de sus perros, murió y tuvo los mismos síntomas de haber consumido veneno.

Lo volverá a hacer

Los vecinos intentaron hablar con ña Carmen, pero lejos de escucharlos, los amenazó con seguir dando veneno a las mascotas y aseguró que nadie la detendrá. Ante esta situación, los afectados la denunciarán oficialmente en la Fiscalía. Desde ayer, se juntan entre ellos y van a la casa de la “perricida” a escracharla.

Mató al gato de su mamá

Una acalorada discusión entre madre e hijo terminó con un cruel episodio, en el barrio 23 de Octubre de Ciudad del Este, Alto Paraná. Roberto Leal Farías Martíns, lleno de ira, se desquitó con Nía, la gata de su mamá, ña Vanderleia Farías.

Roberto tomó al animal y lo tiró contra la pared, pero este no falleció al instante. Agarró de vuelta al felino, quitó un cuchillo que tenía por la cintura y le cortó el cuello a Nía, ante la mirada de su pobre madre.

No contento con eso, Leal arrojó el cuerpo del michi a la orilla de un arroyo, en venganza contra su progenitora, quien no dudó en denunciarlo por el espeluznante hecho.

El caso está en manos de la fiscala Vanesa Candia, quien inició proceso contra el sujeto por incumplir la Ley de Protección Animal

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