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Vecina denunció farra sin fin de 15 personas en motel de San Lorenzo

Otra presunta aglomeración en la Ciudad Universitaria. La parranda fue del sábado a la noche al mediodía del domingo.

Una vecina no pudo dormir en toda la noche del sábado, por culpa de una bulliciosa fiesta que se realizaba en un reservado, que está pegado a su casa.

Como la farra continuó hasta la mañana del domingo, la señora ya no se aguantó; alrededor de las 11:00 horas llamó al Sistema 911 para denunciar que unas 15 personas estaban participando de una parranda sin fin, en violación de la cuarentena por la pandemia del coronavirus.

Se trata del motel Crucero del Amor, ubicado Víctor Cáceres e Ysapy, barrio Villa Amelia de San Lorenzo (Central).

Efectivos de la Comisaría 1ª comprobaron la situación y avisaron al fiscal de turno, quien les dijo que anoten lo nombres de los involucrados.

Hablaron con el encargado del lugar y tuvieron que esperar casi dos horas, para que salgan los farristas. Pero solo aparecieron cuatro (3 hombres y 1 mujer), según confirmó el comisario Jorge Gustavo Miranda, subjefe de dicha dependencia policial, en contacto con EXTRA.

Los presuntos infractores fueron identificados y el informe fue elevado al Ministerio Público, para que sean llamados por el fiscal del caso, así como el dueño y el encargado del lugar. La denunciante incluso obtuvo imágenes de la fiesta, explicó el oficial.

Según datos, la celebración se hacía en el “Camarote Platinum”, un amplio espacio con piscina, sala de estar y hasta un pequeño balcón, según se ve en imágenes que el mismo motel publica en sus sitios web.

El ministro del Interior, Euclides Acevedo, había dicho que en un motel no se podría dar aglomeración de personas, pero este caso lo desvirtúa.

“La Pachanga”

La Ciudad Universitaria fue pura farra, ya que el fin de semana se realizó una fiesta, con unas 135 personas, en el bar “La Pachanga”. Un video del bailongo fue viralizado en las redes sociales.

Por esto, fueron imputados por el fiscal Christian Roig el concejal sanlorenzano Hugo Lezcano, uno de los dueños del local nocturno; el gerente Ronnie Orué y la venezolana Marisabel Figueras, quien es la administradora, por violación de la cuarentena.

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