Actualidad

"Va a saber quién es Alba", dijo antes de matar al novio

Los jóvenes llevaban más de 3 años conviviendo y tienen un hijo.

Los ojos de Alba Mareco Ayala (18) se encendieron como brasas al ver a su pareja Osmar Antonio Ramos Zaracho (22) hablando con dos chicas desconocidas en la piscina.

La pareja oriunda de Hernandarias, Alto Paraná, fue a pasar el sábado en un balneario, pero los celos de Alba cambiaron el rumbo de los planes.

Tras una pelea, la joven exigió a Osmar regresar de inmediato a la casa donde llevaban conviviendo más de tres años.

En el camino, la moto en la que la viajaban quedó atrapada en el barro. En el esfuerzo por salir ambos cayeron al lodo y el caño de escape del biciclo les quemó en la pierna.

Osmar Antonio Ramos Zaracho.jpg

El accidente causó más discusiones y Osmar decidió seguir el camino solo. Alba llegó a la casa caminando y consumida por la ira, pero no encontró a su concubino así que salió a buscarlo.

“Alba llegó a casa con un machete en la mano y me dijo que iba a matar a mi hermano porque hace tiempo es kuñasero (mujeriego)”, manifestó Liz Noelia Ramos, en entrevista a Noticias Py.

Liz no tomó en serio las palabras de su cuñada y la ignoró por completo. La familia ya estaba acostumbrada a las peleas entre ambos. Unas horas después, los vecinos del asentamiento San Isidro le avisaron que Osmar había sido apuñalado por su propia novia.

Con una profunda herida en la espalda, en la mano y otra a la altura del pecho, el muchacho fue asistido en el Hospital de Trauma de Ciudad del Este, pero falleció al rato.

Los testigos indicaron que Alba lo atacó con un cuchillo de cocina. Habría sido ayudada por su hermana de 16 años y un joven que no fue identificado. Estos sujetaron a la víctima para que no pueda defenderse.

Los supuestos delincuentes huyeron a bordo de un automóvil tipo furgoneta.

El fiscal Alfredo Acosta Hey allanó la vivienda, pero no encontró el arma homicida ni pistas sobre el paradero de la supuesta autora.

Mucha violencia

Doña Florentina Ayala, mamá de la supuesta homicida, reveló un antecedente de violencia, de consumo de alcohol y marihuana.

“Este es un problema familiar largo. Solo Dios sabrá lo que pasó el sábado, pero ya empezó muchos años antes”, dijo la señora. Florencia señaló que ambos eran muy celosos, tanto que llegaban a los golpes por revisarse el celular. “Cuando tomaban juntos enseguida ya se peleaban, se rompían el celular por cualquier mensajito” expresó.

La doña señaló que más de una vez salió corriendo de madrugada para buscar a su hija, porque ella le pedía auxilio. “Hay una denuncia por violencia y el muchacho no tenía que acercarse, pero se reconciliaron otra vez”, aseguró.

Un niño de 1 año, hijo de ambos, quedó a cargo de la familia de la víctima de homicidio.

Dejá tu comentario