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Una joven mamá instala y repara aires acondicionados

Aprendió el oficio de su marido y ahora ya le está quitando clientes.

Los clientes se sorprenden al ver a Paola Legui (26) llegar a sus casas como técnico de aire acondicionado. Pero al comprobar el resultado de su trabajo, la felicitan.

La joven está casada y tiene dos niños. Aprendió el oficio gracias a su marido y ahora llevan un floreciente negocio.

“Yo aprendí mirando, preguntando y practicando en casa. Me desafié a trabajar en esto cuando pasábamos momentos difíciles”, dijo Paola.

El marido no se dedicaba a tiempo completo a la reparación de aires acondicionados, pero durante la pandemia perdió su trabajo. Fue ahí que Paola le propuso hacer equipo y armaron la empresa.

El día a día

Paola hace todo: reparación, mantenimiento y hasta la instalación. Nada le asusta, ni siquiera tener que usar la fuerza.

“Para mí no es una complicación alzar el aire acondicionado o hacer el trabajo sola, pero somos un equipo porque juntos agilizamos el trabajo”, señaló Legui.

Cuando el matrimonio entra en acción se dividen el laburo dependiendo de las necesidades. Por ejemplo: el señor baja el aire acondicionado y Paola lo desarma en un ratito para buscar la falla. Cuando la instalación es un departamento o en una zona muy alta es cuando más se necesitan uno al otro.

Pro y contra

Los clientes están acostumbrados a que sean hombres quienes hacen el trabajo, pero el factor sorpresa también juega a favor de Paola. “Al ver que mi trabajo es bueno, me recomiendan. Las mujeres somos muy detallistas y ordenadas. A veces vemos cosas que el varón no”, expresó.

La reparadora de aires manifestó que su presencia también da confianza a otras mujeres: “Cuando el cliente es mujer y me ve trabajando, se alegra y me felicita. Si vamos a una casa de familia y nos ven trabajando juntos como marido y mujer, sienten más tranquilidad también”.

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Trabajando en pareja.
Trabajando en pareja.

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