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Un akãrasy infernal a causa de la falta de agua potable

Pobladores se bañan una vez al día, sufren dolores de cabeza y alergias. Luque y Fernando de la Mora, entre las ciudades más castigadas.

La falta de suministro de la ESSAP causa toda clase de problemas, hasta enojos entre vecinos, porque algunos son muy quisquillosos con el agua que les costó juntar.

“En Luque desde hace tres semanas que estamos sin agua. Con suerte llega, con baja presión, unas dos horas al día”, dijo Jazmín Centurión. El fin de semana la señora pidió a su vecina que le convide agua para poder cocinar, pero no recibió la ayuda esperada.

“Ni el vecino quiere darte su agua porque no sabe hasta cuándo va a estar sin servicio. Le pedí porque sé que ella carga en bidones, pero me negó”, señaló Centurión.

Gran parte de Luque tiene ese problema. En la Plaza 12 de Junio, de Villa Adela, la ESSAP hizo un pozo para abastecer temporalmente, pero inunda la zona.

En el barrio Nazareth, de Asunción, los tres hijos de Virginia Ortiz ya sufren de alergias, porque hace demasiado calor y solo puede bañarlos una vez al día, para ahorrar agua.

“Vivimos un infierno, cargar un balde cuesta todo un día porque sale chorritos”, lamentó. Una joven que vive en un departamento, en Villa Elisa, dijo que los inquilinos pidieron al dueño mudarse al servicio de aguatería: están cansados de los cortes. La ESSAP informó ayer que la planta de tratamiento de Viñas Cué tuvo problemas a causa de los fuertes vientos, pero que el servicio se normalizaría muy pronto.

En Ñu Guasu ya se seca la laguna

“El lago de las Plumas” del parque Ñu Guasu se está secando de a poco a causa de la falta de lluvia y del intenso calor.

Los bellos patitos, atractivo de cientos de visitantes, se estarían quedando sin su hábitat natural.

Los campos verdes se ven muy afectados por la sequía. Animales silvestres como lagartos, ahora salen al paso de la gente, en busca de agua o refugio.

La ARP reportó que en General Bruguez, cada vez hay más animales vacunos muertos a causa de los incendios.

De madrugada

“Hace dos meses que estamos pasando demasiado mal en Fernando de la Mora. Todos los días dejo la canilla abierta porque solo de madrugada puedo juntar un poco de agua. Tengo que pelear con mis hijos para que no se ensucien tanto porque solo lavo la ropa más urgente. Lo peor es que igual viene la cuenta”, dijo Silvia Cañete.

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