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Trabajador fue atacado a machetazos por un capataz

La víctima casi perdió la pierna y la cabeza, y el atacante sigue libre.

Rigoberto Vera (46) fue contratado por el dueño de una quinta ubicada en Ypacaraí, para la construcción de una piscina. Todo su trabajo se dio en medio de muchos inconvenientes, tanto que casi termina sin vida.

Hace 15 días, en medio de sus labores, el patrón pidió a Rigoberto que se dedique un día a carpir las malezas del patio, le prometió que le pagaría G. 250.000.

“Me di cuenta que el capataz, Cristian Vargas, era muy celoso por su trabajo, pero la verdad que la estancia estaba toda sucia. Cuando terminé el trabajo, el capataz me pagó solo G. 100.000 y me dijo que no vuelva”, relató Vera.

El dueño de la estancia, al enterarse de lo ocurrido, pidió a Vera que no abandone su trabajo.

El obrero necesitaba el dinero y volvió una semana después.

Mientras construía la piscina, el capataz lo amedrentaba constantemente. “Me pisaba el pie, pateaba mis herramientas. No quería tener problemas y le invité a tomar tereré pero él me amenazó, no lo tomé tan en serio hasta unos días después”, dijo el obrero.

Tres días más tarde, Rigoberto informó al capataz que trabajaría el fin de semana, pero este le advirtió que no le abriría el portón.

Ambos iniciaron una discusión donde Rigoberto terminó callándose. En otro momento, mientras el constructor descansaba, el capataz le pasó un machete y le exigió que lo afilara.

Casi muere

Rigoberto se negó a cumplir la orden y sin mediar palabras, el encargado de la estancia lo atacó.

“Me macheteó la pierna, me cortó casi por la mitad. Cuando caí al piso, me dio en la cabeza, estaba totalmente mareado, no veía nada de la sangre”, dijo Vera.

La víctima recordó que los ojos del capataz brillaban con intensidad, estaba enloquecido, con el machete en alto gritaba: “¡Quiero ver sangre!” “Porque Dios es grande logré salir hasta la ruta y fui auxiliado por unos taxistas”, señaló Vera.

El herido, luego de ser atendido en el hospital, realizó la denuncia en la comisaría.

“El tipo sigue libre, amenazándome con matar a toda mi familia. Fui a la Fiscalía a averiguar y me dijeron que la policía solo comunicó un hecho de agresión”, lamentó. Vera se encuentra en cama, debe seguir tratamientos de fisioterapia, no puede trabajar y el capataz sigue en libertad, según la denuncia.

La fiscal Blanca Aquino, indicó que el informe policial no señala un intento de homicidio y dijo desconocer la veracidad de los hechos señalados por la víctima.

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