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Sombrero mató a la pareja de su amante

Ella admitió que fue infiel, pero que no planeó nada.

Lino Ayala (58) jamás sospechó que su concubina se alejaba de él (durante la jineteada en la que estaban) para hablar por teléfono con el que le iba a matar.

Estaba más concentrado en la fiesta que se realizaba en la noche de la víspera de la Virgen de Caacupé en su pueblo de Isla Pucú, Cordillera.

A sus espaldas, Petrona Franco (58) habló como 10 veces por teléfono con Éver Domínguez (36), supuesto homicida.

Fue entre el 7 y el 8 de diciembre hasta las 03:45, horario del asesinato a 57 puñaladas, informó el comisario Gilberto Fleitas, director de Investigación Criminal de la Policía Nacional.

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“Llegaron a la casa a las 03:00 y a las 03:45 se registró la última llamada donde, según refiere Domínguez, ella le dijo: ahora ya tenés que entrar”, dijo.

Mientras Franco se bañaba y Ayala ya dormía, Domínguez ingresó y mató al dueño de casa. La idea era romper el triángulo amoroso, deshacerse de Ayala y vivir los dos amantes juntos.

“La mujer convenció a Éver para matar al concubino, prometiéndole que así los dos vivirían en la casa, sin necesidad de fugarse”, manifestó el comisario Abel Cantero, de la Dirección de Investigación de Homicidios.

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