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Actualidad

"Siempre tuve la seguridad de que encontraría a mi familia"

Enrica Locatelli pudo abrazar a sus hermanos 41 años después. La policía la escoltó hasta Pilar, donde la esperaba una caravana.

Las palabras estaban de más. Solo bastó un abrazo para que Enrica Locatelli (41) y José Domingo Benítez (50) lloren de felicidad.

Era la primera vez que los hermanos se estrechaban las manos y daban un beso en la mejilla. Esa muestra de afecto llegó 41 años después, algo que para la familia Benítez era casi imposible.

El avión de Enrica aterrizó cerca de las 9:40 de ayer en el Aeropuerto Silvio Pettirossi. La primera persona en recibirla fue José Domingo, que tenía puesta una remera con el rostro de su hermanita y en una de las manos sujetaba fuertemente un cuadro con la foto de su mamá fallecida, Virginia.

Del otro lado la esperaban ansiosos sus demás parientes con las banderas de Italia y Paraguay, también con cartelitos y globos rojos, blancos y azules.

Sueño cumplido

Los gritos empezaron a subir de tono cuando las puertas del desembarque de pasajeros del aeropuerto se abrieron; allí estaba Enrica con la bandera tricolor. Ella se quebró de la emoción.

La segunda persona a quien abrazó fue a Baldomera, su hermana mayor, la única que pudo cargarla cuando apenas tenía unos días de nacida.

Enrica la acarició el rostro y, en medio del llanto y con una mezcla de italiano y español, solamente logró decir “te esperaba desde hace mucho tiempo”. Enrica dijo a EXTRA que el vuelo duró cerca de 33 horas. Estaba cansada, pero muy feliz porque al fin logró cumplir su sueño: conocer a su familia de sangre. “Siempre tuve la seguridad de que iba a encontrar a mi familia”, expresó. La paraguaya adoptada ilegalmente por italianos mencionó que se quedará en el país hasta el sábado, día en que partirá nuevamente a Milán.

La Caravana

Enrica fue escoltada por policías desde el aeropuerto. Cerca de las 15:30 llegó a Pilar, donde la esperaban unas 300 personas a bordo de motos, autos y camionetas. José Domingo mencionó que la caravana ocupó unas cuatro cuadras; recorrieron la plaza principal, hasta llegar a su casa. Una de las peticiones de Enrica es visitar Costa Rosado, San Juan Bautista de Ñeembucú, donde nació su madre, a quien no pudo conocer.

Quieren encontrar al mellizo perdido

José Domingo manifestó que ayer no le pudo decir muchas cosas a su hermana. El plan para hoy es recorrer las calles de Pilar y que Enrica conozca un poco más de la cultura paraguaya. “Estoy contento, pero no feliz porque quiero encontrar a mi otro hermano, ojalá Dios quiera”, expresó. Cuando José era pequeño, su madre le decía que Enrica estaba en Pilar. Eso es lo que ella creía porque nunca perdió las esperanzas de volver a verla.

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