Actualidad

"Se agrandó los pechos y me dejó con las cuentas"

Sacó un préstamo, le dio a su novia y esta se borró del mapa.

“Amor y cuentas nunca hay que mezclar” fue la recomendación de José Hume, luego de que su novia le haya dejado, hace unos meses, una deuda de G. 5.000.000 en una financiera; va a pagar el clavo hasta diciembre del año que viene.

El joven caacupeño contó a EXTRA que su ahora exnovia usó la plata para agrandarse los pechos y que a las tres semanas de prestarle se borró del mapa sin devolverle ni un guaraní.

“Me dijo que su mamá estaba muy enferma y que no tenía ni un guaraní. Sin pensar dos veces saqué el préstamo y le di. Se agrandó los pechos y me dejó con las cuentas”, comentó, enojado, el chico.

muchos clavos

Con un feroz cartel de “hoy no se fía, mañana sí” recibe a sus clientes Justina Mereles en su despensa de San Lorenzo. La mujer reveló que en la cuarentena decenas le dejaron el clavo y que hasta tuvo que hacer un pasacalles con sus nombres para que le pagaran.

“Hay mucha crisis y muchos letraditos. A mí me llegaron a deber hasta por G. 15.000.000, casi infarté porque no me pagaban”, dijo a EXTRA la doña.

“no hay perdón”

Por la crisis, varios coincidieron que “no hay perdón” y que pechean hasta el último G. 500’i que prestaron para el pasaje del amigo.

“Mi amigo me sorprendió la vez pasada, me dijo que por qué no le pago por unas cervezas que me invitó en enero por mi cumpleaños. Le tuve que dar la plata porque me sacaba en cara hasta en los grupos de WhatsApp”, relató Wilson Mazacote, de Asunción.

Luciano García dijo que muchos de sus amigos y conocidos inventaron hasta la muerte de su abuela para no pagar sus cuentas. “Son el extremo de caraduras, en la cuarentena no hay que prestar ni G. 100’i”, sugirió.

Estrategias que usan para cobrar:

- Colgar un feroz pasacalles con el nombre del moroso frente a su casa o negocio.

- Requerirle full en los grupos de WhatsApp (método más usado para amigos y familiares).

- Llevar como parte de pago de la cuenta: muebles, electrodomésticos, ropas y hasta plantas.

- Escracharle frente a su casa con parlantes.

- Ir todos los días a requerirle en su trabajo.

- Empapelar su casa y vereda con carteles pidiéndole que pague su cuenta.

Cobro a la fuerza

“Me quedé sin trabajo, les requerí a mis amigos por las tantas deudas que tienen conmigo, pero se hicieron los ñembotavy, por eso tuve que ir casa por casa a traer de ellos como pago sus championes, ropas, electrodomésticos y hasta planteras”, contó Cristina Sanabria de San Lorenzo.

Escrachado

“Hay demasiada crisis ya ahora, la semana pasada hasta mi propia abuela me requirió un G. 100.000 que me había regalado gua’u por mi cumpleaños. Por suerte tenía mi último billete verde y le di porque me llamó hasta sinvergüenza ante toda la familia”, dijo Gustavo Araújo de Limpio.

Dejá tu comentario