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Rechazada en cementerio: "Dios sabrá por qué le llevó, merece descansar en paz", dijo su hermana

En ese sitio, comuna ovetense hará camposanto con fosa común.

Un sombrío sendero se extendía alrededor de la ambulancia que, por tercera vez, cargaba en su carrocería el féretro de Angélica Ramírez (33).

Tres kilómetros recorrió desde la morgue judicial de la Universidad de Coronel Oviedo, escoltada por una patrullera, para encontrar finalmente -luego de un largo trajín- su lugar de descanso eterno.

El cuerpo fue sepultado en el terreno de la exmatadería local, poco antes de las 16:00 horas de ayer, tras 2 días de deambular por la ciudad. La Junta Municipal ordenó a esa hora que ese lugar se acondicione y funcione como camposanto.

La historia inició en la tarde del martes. Alrededor de las 19:00, tras una dura lucha contra el cáncer, Angélica falleció.

El momento más tenso lo vivieron en la noche del miércoles, cuando el cadáver fue trasladado al cementerio de la compañía Aguapey, donde vecinos le negaron el ingreso con una barrera humana y un vehículo atravesado en el portón. Se enteraron de que en marzo regresó de Argentina y temían que sea una víctima más del coronavirus.

Cáncer, no covid-19

Lucio Ramírez relató a EXTRA que su hermana sí volvió del vecino país donde se sometió a un tratamiento. “Empezó después de que nació su hijo”, dijo con una voz que transmitía tristeza.

Lamentó la actitud de los vecinos, señalando que están seguros de que Angélica falleció a causa del cáncer y no del COVID-19, pues no tenía los síntomas de este mal.

“Dios sabe por qué le llevó, quería que ya descanse. Ella ya murió. Como una persona que muere, merece descansar en paz”, dijo Lucio. El entierro fue ordenado por el juez Néstor Narváez.

El intendente local Eladio González dijo que la población está con una “psicosis pánica” a pesar de que solo esta tarde se podrá saber si la mujer murió de COVID-19.

Recurrió incluso a un comunicado del forense Pablo Lemir para convencer a la gente de que aunque fuera coronavirus, una vez enterrada la persona, ya no hay peligro.

“El hecho de que se le haya enterrado en el cementerio a una persona con coronavirus no me pone en peligro. La única forma es que vaya, desentierre, abra el cajón, la bolsa mortuoria y le abrace al cadáver”, aclaró el forense de la Fiscalía.

A unos 500 metros del lugar donde fue enterrada Angélica instalaron a 50 personas en cuarentena.

Se siguió el protocolo

La concejala Marisol Espínola lamentó la situación porque incluso se cumplió con el protocolo por coronavirus para el tratamiento del cadáver. El hermano de la finada dijo que esperan con ansias los resultados del testeo que le hicieron a Angélica, dice estar seguro de que ella no padecía del mal.

“Debió enterrarse donde se le llevó primero para que la gente entienda que no puede hacer eso”, opinó. Agregó que ayer resolvieron que desde hoy se van a empezar a cavar las fosas comunes y que además la muni comprará ataúdes y bolsas mortuorias.

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