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Quiso defender el negocio de su papá y lo mataron a tiros

Por el dolor de diente de su papá quedó un rato a cargo y fue trágico.

Cinco minutos pasaron desde que Enrique Manuel Quiñónez Alfaro llegó a su casa, ubicada en el asentamiento 24 de agosto de la compañía Naranjaisy de la ciudad de Villeta.

A causa de un insoportable dolor de muela, su papá, Óscar Manuel Quiñónez, le pidió que se quede unos minutos a cargo del negocio familiar: una despensa, pollería y bodega, situada en el mismo predio de la casa, mientras él iba en busca de un calmante.

Pese al cansancio de un duro día laboral, él sin problemas dijo que sí.

Pocos minutos pasaron de las 20:00 del miércoles, y a bordo de la camioneta de un vecino, Manuel Servín, don Óscar salió hacia la farmacia. Ya estaban de regreso, una llamada de su sobrino lo dejó helado.

En segundo plano quedó aquel dolor de dientes. “¡Vamos rápido!”, le pidió al borde del llanto a su amigo. Manuel aceleró la marcha, mientras el papá de la víctima le contaba que Enrique estaba malherido.

El muchacho de 20 años recibió dos impactos de bala al pelearse con un asaltante. Uno en el abdomen y otro en el cuello, que le habría producido la muerte al perforar una importante arteria

El criminal llegó al sitio acompañado de otros dos cómplices, quienes a cara descubierta dieron la voz de asalto.

Enrique se resistió y empezó a pelear con uno de ellos. La víctima intentó zafar e ingresar al interior del domicilio, pero el ladrón desenfundó un arma y disparó a quemarropa.

Con manos vacías

Desesperados, los ladrones huyeron del sitio con las manos vacías, pero enlutando a una familia.

El joven se encontraba tirado en el suelo, lo llevaron al hospital, pero llegó sin signos de vida.

Don Óscar no encontraba consuelo, dijo que era un chico trabajador, buen hijo, que estaba juntando su dinerito para volver a estudiar.

¡Pido justicia!, clamó el desconsolado padre.

Policía demoró a un sospechoso

Agentes de Investigación de Delitos de Central llegaron al sitio al ser alertados del hecho. Varios rumores no tardaron en llegar para hilar las pistas, especialmente uno, donde según lugareños, un conocido vendedor de drogas de la zona recibió la visita de un sospechoso trío.

Era Bartolomé Mendoza González, quien recuperó su libertad en enero pasado, y los policías presumen que estuvo con los ladrones minutos antes de ocurrir el crimen.

“Quiso buscar una escopeta”

El jefe policial refirió que la víctima aparentemente quiso defenderse del ataque. Intentó entrar a la casa para buscar una escopeta de su padre, en ese momento, presume que le disparó el asesino.

“Le conocía”

Manuel comentó a EXTRA que tanto él como el padre del muchacho creen que este conocía al menos a uno de los autores. “Yo creo que por eso le mataron”, afirmó el vecino y amigo de la familia. Él trasladó en su camioneta a la víctima hasta el hospital.

Negó conocer a autores

César Acevedo, abogado del sospechoso afirmó que este ni ahí estaría vinculado al crimen. Dijo que en el momento del hecho estaba en su casa, ubicada en otro asentamiento.

Sepelio en san Ignacio

Los restos de Enrique fueron llevados a la casa donde vivía con su padre, en la ciudad de Villeta, allí estuvo por dos horas.

Posteriormente fue trasladado hasta la zona de San Ignacio Guazú, de donde es oriunda la familia. Enrique era el mayor de siete hermanos, cinco niñas viven con su madre en esa zona del país.

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