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Profe hace los más lindos tejidos sin ver

Estela Fernández perdió la vista hace más de tres años y es todo un ejemplo de superación.

El talento y la perseverancia caracterizan a Estela Fernández, una docente pilarense a quien la pérdida de la visión no le impidió seguir haciendo lo que ama: enseñar, estudiar, cantar y hasta tejer crochet.

La vida de Estela transcurría normalmente hasta hace tres años y medio. Para costear sus estudios hacía crochet y tejidos a dos agujas, en 1999 se recibió de docente y en ese tiempo conoció a Jorge Cabrera, su marido, con quien tiene un hijo de 16 años. Enseñó por 12 años en un colegio y luego decidió seguir estudiando. Cursó la carrera de Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de Pilar y solo le faltaba hacer la tesina para ser licenciada.

Una noche como cualquiera, mientras tejía, sintió un dolor intenso en el ojo. Dos días después fue a consultar a Resistencia (Chaco argentino), casi sin poder ver, y le dijeron que tenía glaucoma, presión ocular que hizo que se rompa una vena. En seis meses perdió definitivamente la vista.

Determinación

“La verdad que cuando sucedió esto viví un tiempo de tristeza, depresión, pero siempre tuve la fe puesta en Dios”, cuenta la guapa artesana a EXTRA.

Un día pensó que podría volver a hacer lo mismo de siempre. “Agarré la aguja de crochet y una tela, intenté hacerle la puntilla y no me salió”, recuerda. Se puso muy triste, pero al día siguiente lo volvió a intentar, al tercer día lo logró. De eso hace un año y medio y no para de tejer. “Suelo vender, la verdad que a la gente le gusta demasiado mi trabajo, siempre me miman”, manifiesta muy contenta.

Pudo sobrellevar la situación con apoyo de su familia, que se alegra enormemente por cada logro suyo. Ahora enseña a jóvenes y adultos en el Centro de Formación Integral de Personas Ciegas y con Discapacidad Visual y su meta es presentar su tesina este año. Además, canta una maravilla y piensa lanzar un disco.

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