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Persona con discapacidad visual ya es abogado

Persona con discapacidad visual juró también con su mamá y ahora son colegas. Emoción pura se vivió en el Palacio de Justicia.

Todavía se puede sentir la emoción en la voz de Augusto Gabriel González (28), una persona con discapacidad visual quien ahora es flamante abogado, junto a nada más y nada menos que su madre, doña Lucina Sánchez.

De flamante traje, ambos llegaron hasta el Palacio de Justicia para tomar juramento como un nuevo defensor de las leyes en nuestro país. Augusto contó a EXTRA que detrás del logro hay un triple de sacrificio que tuvieron que pasar.

“Para una persona con discapacidad es difícil porque no hay políticas públicas que amparen y pueda ayudar verdaderamente para que lleve una mejor calidad de vida, falta mucho por adecuar”, dijo González.

Contó que siempre quiso ser abogado y que su mamá no se negó a acompañarlo en la travesía. “Ella está conmigo en todo. Desde los 7 meses me acompañó al Santa Lucía, me acompañó a los demás estudios”, relató.

Lo que más le costó durante estos años de la carrera fue trasladarse de su trabajo, en el Senado, hasta la Facultad de Derecho UNA, en Trinidad por el trayecto que implica el parlamento hasta la parada de micros.

“Antes, cuando era chico tenía problemas con los choferes, pero ahora ya no. Creo que de a poco se está derribando la barrera del ‘aichincháranga’ o del pobrecito. Nosotros no somos pobrecitos, eso hay que desterrar, todos tenemos derechos y obligaciones como ciudadanos”, expresó.

Doña Lucina, en principio no le atrajo mucho ser abogada, pero por su hijo, lo que sea. Indicó que el paso más difícil fue el ingreso, ya que por entonces, había muchos libros y autores que habría que estudiar.

“Le leía completo y así estudiábamos. Después ya fue un poco más ligero, teníamos un grupo con el que nos reuníamos para estudiar. Con los años, comencé a amar la carrera. Es una carrera desafiante y apasionante”, expresó la nueva abogada.

Con su bebé

Lucía Cabrera Acosta, también se ganó los aplausos en la sala. Al momento de firmar el acta, su bebé pidió alimentarse y así lo hizo. Empuñó la pluma y plasmó su nombre en el libro con su pequeño hijo en brazos. Cabrera es docente y contó que lo tuvo a los 40 años, luego de 10 largos años de tratamiento para concebir, el sueño esperado se dio justo en la última etapa de la carrera.

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Leé la nota completa con Lucía aquí: Juró como abogada amamantando a su bebé

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