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Perdonó al muchacho que le dio un balazo en la cabeza

Se reencontraron en una iglesia y se abrazaron frente a todos. "Esto es mejor que tener odio", dijo el protagonista.

Joel López (39) es un pintor de obras del barrio Chacarita de Asunción. Hace más de un año asiste a una iglesia evangélica donde dice que cambió toda su vida para bien y perdonó hasta lo impensable.

Hace casi 20 años, todo en su vida era diferente. Creció sin su madre, ya que falleció cuando él tenía ocho años. Comenzó a vender caramelos en la calle, limpiar vidrios de autos y a meterse en problemas.

Un 15 de septiembre del 2002 fue testigo de cómo un grupo de jóvenes estaban golpeando a su hermano y no dudó en defenderlo, pero en medio de la trifulca recibió un balazo en el cráneo.

“Hasta hoy en día esa bala está dentro de mi cabeza. Tuve una sed de venganza por muchos años. Entré a las drogas. Fui a la cárcel por un robo”, relató López a EXTRA.

Recordó que al salir de prisión los malos pasos seguían y en 2017 hasta tuvo una sobredosis.

“Desde ese día dejé de consumir drogas. No quería morir así. Pero dos años después tuve neumonía por las sustancias y me diagnosticaron una enfermedad en el corazón: endocarditis”, dijo a EXTRA el hombre.

El año pasado fue cuando llegó a una iglesia donde contó su testimonio de vida y cuántas veces estuvo cerca de la muerte.

“Le pedí a Dios que me sanara. Si me salvaba iba a predicar. Estuve muy cerca de la muerte varias veces, sufrí mucho. Comencé a trabajar y me cansaba por el esfuerzo y mi enfermedad. Pero iba sanando de a poco”, indicó el hombre.

Por aquel doloroso capítulo en donde recibió un disparo decidió dar vuelta la página para empezar una nueva historia.

El 24 de noviembre último Joel volvió a ver a Juan, el hombre que le disparó.

“Él estaba contando su historia y lloró. Me pidió perdón delante de todos. Lloramos juntos y le dije que sí, que sí le perdonaba de corazón. Hoy somos testimonios de vida”, expresó.

López vio la publicación de EXTRA en donde una joven contaba que perdonó a sus padres por abandonarla en un basurero en Cateura y quiso contar también lo que vivió a lo largo de este tiempo. “Sé que es difícil perdonar. Hay heridas profundas que no son en la piel, pero es mejor que vivir atado al odio”, finalizó.

El hombre vive en el mismo barrio en una casa humilde. Su sueño es construir una de material para que cuando llueva no se inunde su pieza y que sus cosas no se mojen. Así también poder ayudar a su padre, por lo que ofrece sus servicios de pintor de obras. “Quiero salir adelante, que la gente sepa que Dios puede cambiar nuestras vidas. Cuanto más trabajo hay, más oportunidades tengo de lograr mi sueño”, finalizó.

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