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"Papá murió con el temor de que vuelvan a hacernos daño"

Ronald Marecos fue víctima del reo que huyó dentro de congelador de Tacumbú hace catorce años.

El cañón de un rifle apuntaba directo a su cabeza. Ronald Marecos tenía 13 años y temblaba hasta el último centímetro de su ser.

“Nos tenían boca abajo y nos decían que nos iban a matar, que mis papás no nos querían y por eso no entregaban la plata”, recordó Ronald, quien hoy tiene 30 años.

Él y su familia, diecisiete años atrás, eran secuestrados por una peligrosa banda cuyo integrante estuvo prófugo durante catorce años y días atrás fue recapturado.

Para Ronald, con el correr del tiempo hubo momentos de tristeza, zozobra e interminable miedo, considerando que el hombre condenado por el crimen estaba libre tras ganar la calle saliendo por la puerta principal del penal de Tacumbú, introducido en un congelador.

“Me robó mi infancia. Viví con mucho miedo. Yo practicaba fútbol en ese entonces y dejé de ir, dejaba de ir a jugar con los amigos en la plaza, muchísimas cosas me privó eso. Yo no salía solo a la calle, incluso la policía después me puso guardia privada”, rememoró el afectado.

Agregó que en la escuela las psicólogas le ayudaron bastante, porque “realmente yo me quedé con muchos traumas y miedos”, aseveró.

Contó que el pesar de su padre fue creciendo año tras año, hasta que le detectaron una arritmia. “Eso le llevó a él, murió hace cinco años con el temor de que vuelvan a hacernos daño a la familia”, afirmó Marecos.

Refirió que el martes, día de la recaptura de Richard Ramón Acosta, él estaba en su trabajo, donde no pudo evitar emocionarse.

Llamó a su mamá y le contó la noticia. Ella no podía creer. “Me asustó un poco porque después de tantos años seguíamos viviendo con ese miedo. Ahora puedo decir que estamos tranquilos y felices”, expresó.

Manifestó que, a partir de ese momento, pudieron “dormir tranquilos” al fin. “Ahora mamá está mejor, realmente ella es una mujer muy fuerte”, agregó finalmente. Él es el menor de seis hermanos, secuestrado junto a sus padres y hermana.

“No teníamos qué comer”, expresó

Ronald pertenecía a una familia próspera en San Lorenzo en el 2002. Con varias casas de empeño como negocio, ellos vivían acomodadamente. Pero el secuestro devastó a la familia. “Realmente nos llevaron casi todo lo que teníamos, había días en que no teníamos nada que comer”, contó Ronald, asegurando que lo que más le causó indignación por ello fue la forma lujosa en que vivía el prófugo. “Pero la justicia llega tarde o temprano”, expresó con alivio.

Satisfechos

El comisario Nimio Cardozo contó que vivió un lindo momento tras el exitoso procedimiento. “A veces los policías tenemos momentos muy efímeros de felicidad y uno de esos momentos fue cuando apareció Ronald Marecos en la oficina”, relató.

“Cuando me dijo yo soy Ronald Marecos, el que fue secuestrado a los 13 años, lo primero que hice fue darle un abrazo”, continuó. Allí Ronald llamó a su mamá y le puso en altavoz. “Nos dijo ‘ahora voy a poder dormir tranquila’, era estar con el Jesús en la boca todos los días”, expresó Nimio.

La captura del criminal

Richard Ramón Acosta fue detenido en Limpio, luego de un trabajo investigativo de siete meses de agentes de la Policía Antisecuestro. Vivía en una lujosa casa y se movía con la cédula de un tal Héctor Diego Ruiz Díaz, ya fallecido.

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