Extra

Actualidad

Obispo de Sanlo pidió el cierre de un karaoke

Argumentó que molestaba a monjas de un convento.Dueño del local conversó con el pa'i.

“Perturban la tranquilidad del vecindario con sonidos estridentes, griteríos de jóvenes y adultos alcoholizados, drogados realizando acciones escandalosas ”, señala parte de la queja que llegó a la Junta Municipal de San Lorenzo.

A través de una formal nota, el obispo Joaquín Robledo pidió el cierre definitivo de un karaoke llamado La Terraza.

El pa’i expuso en el documento que los vecinos del barrio Inmaculada, al igual que las monjas del Instituto Antonio Próvolo, están hartos del descontrol de los fines de semana que producen los que se acercan al local nocturno.

En otra parte del escrito expone que los borrachos provocan daño ambiental orinando por las murallas y echando sus basuras en la calle.

Robledo dijo que por culpa del sarambi, los jóvenes universitarios apeligran sus carreras, porque están expuestos a los vicios y adicciones. Es por ello que el líder religioso pidió que ya no se abra el local y que la Junta no otorgue la patente de habilitación.

Local clausurado

Raúl Romero, dueño de La Terraza, contó que su local está cerrado desde el 18 de febrero pasado. “Me extraña que el pa’i pida el cierre definitivo y sobre todo que le pida a la Junta que no me den la habilitación siendo que ni está abierto”, dijo.

Explicó que el local funciona encima de un surtidor y que son los clientes de ahí los que van con sus autos y escuchan música a todo volumen y hacen todo tipo de desmanes en la calle. “Yo presenté todos mis papeles a la Municipalidad, solo me faltaba la habilitación, pero abrí con un documento provisorio que me dieron hasta que, justamente por la queja de vecinos, se cerró”, señaló.

Romero asegura que compró aisladores acústicos, entrenó a sus trabajadores para casos extremos y que habló con los vecinos para llegar a un acuerdo y que no hubo caso.

Además, enterado del comunicado, buscó al obispo para conversar. “Se sorprendió por las cosas que le dije. No sabía que allí trabajan veinte empleados de los cuales dependen alrededor de cuarenta personas. Tampoco sabía que somos jóvenes los que estamos a cargo del local”. Agregó que hablaron con los vecinos para solucionar los inconvenientes.

Chupi frente a iglesia

Bar rodante

El grito al cielo pegó el pa’i Diógenes González, curapárroco de la iglesia María Auxiliadora de Concepción. La queja es porque frente a la casa de Dios, unos brasileños colocaron un bar rodante donde se venden hamburguesas, lomitos y bebidas alcohólicas.

De acuerdo al sacerdote, ese no es lugar para que la gente se ande emborrachando. Para colmo cuenta con el permiso municipal, según contó.

Dejá tu comentario