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"Nunca creí que nos echarían por política"

Despiden a capataz tras más de 40 años en estancia. No cobran su sueldo G. 500.000 desde el año pasado.

Cuando tenía 22 años, don Reinaldo Orrego (65), entró a trabajar en la Ganadera Las Palmas, propiedad de Hernán Argüello, ubicada en Kara Kara’i, Maciel (Caazapá).

Se desempeñaba como capataz y, luego de casarse, su esposa Dora Leguizamón de Orrego (54), también fue recibida como empleada de la estancia, donde hacía limpieza y ayudaba en la cocina, desde los 15 años de edad.

Ambos cobraban un sueldo de G. 500.000 cada uno y luego de un tiempo fueron enviados a un retiro, a unos kilómetros del casco principal, donde se quedaron a vivir, por el mismo salario.

Algunas veces les daban alguna vaca, para que puedan tener leche y hacer queso.

Sin embargo, los dueños dejaron de pagarles desde el año pasado. “Dijeron que no tenían más plata, por la pandemia”, explicó la doña a EXTRA.

Aceptaron la situación, porque estaban a gusto en el lugar, donde viven hace más de 40 años.

Nunca tuvieron problemas, hasta el pasado 20 de junio, día de las elecciones internas para las municipales de octubre.

Jorginia Garay, esposa de Argüello y sobrina del capataz, les avisó a la siesta que enviaría una camioneta para que los lleve a votar por sus precandidatos colorados.

“No podemos ir, porque estamos enfermos; tenemos gripe”, le dijeron, pero la dueña no quiso saber nada, recordó ña Olga. Luego, llegó el propio Argüello a decirles que ya no trabajaban para él y que salgan de su propiedad.

“Nunca creí que nos echarían por política”, lamentó la señora.

Ya sufrieron amedrentamientos, como cuando llegó Rodolfo Argüello, hijo del dueño, con algunos remonteros y espantó sus vacas hacia la calle, para echarlos.

Además, la dueña les denunció por una agresión, que no ocurrió.

Ahora, a través de un abogado están buscando un acuerdo con sus expatrones, para cobrar lo que les corresponde y puedan comprarse una casa donde vivir.

Controlarán en Chaco

Una “fiscalización intensiva en los establecimientos ganaderos de los Departamentos de Boquerón y Alto Paraguay (Chaco)”, iniciará el Ministerio del Trabajo, a raíz de publicaciones de EXTRA sobre las lamentables condiciones labores que padecen los peones de estancia. Los controles se harán con apoyo de los municipios y gobernaciones de la zona, y se advierte que habrá sanciones para los que no cumplen las normas.

En un caso, no dieron permiso a un trabajador de estancia para asistir a su hijo enfermo, quien luego falleció.

Otro cobraba G. 30.000 mensual y lo echaron sin indemnización.

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