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No era la 1ra. vez: con carteles protestaron por su "juguete"

Le devolvieron su vibrador a una interna del Buen Pastor. Además varios reclusos ayer ligaron varios tipos de libertades.

Contenta pero algo sorprendida, la interna recibió el jueves por la noche el aparato más famoso de la semana.

Ella prefirió que su nombre no se sepa, pero comentó a la viceministra de Política Criminal que le asombró un poco la devolución de su juguete sexual.

Allí, las autoridades le contaron acerca de la polémica que causó.

Ella agradeció el gesto de habérsele devuelto, a pesar que ella ni siquiera se quejó.

Sin embargo, algunas reclusas contaron a EXTRA que esta no había sido la primera vez que este tipo de elementos es incautado.

Se levantaron

Una interna, cuya identidad pidió mantener en reserva, comentó que meses atrás hubo una requisa donde más de una se quedó sin amiguito.

“Las chicas hicieron pancartas para que devuelvan eso. Dijeron que no debían haberles sacado, ellas mismas se quejaron”, comentó la mujer.

Aseguró que en aquella oportunidad no se supo si fueron devueltos o no los aparatos. “Eso quedó en el aire”, expresó.

Sobre el tema, la directora del penal, Shirley Talavera comentó que el aparato era un elemento no convencional, por ello, los agentes de la Senad, encargados de la inspección, decidieron inspeccionarlo.

“Era una cosa de color fucsia, diferente, desarmable. Entonces eso se presta a que puedan guardar algo adentro”, señaló.

Explicó que solo se apartó para revisar que adentro no haya nada y luego se le dio en manos propias a su dueña.

Era la “mamá” de las nuevas

Odilia Figueredo fue una de las ocho reclusas que ayer ganó su libertad transitoria.

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Su historia comenzó, cuando cayó por tráfico de drogas, delito por el cual también está preso su marido.

Ella, lejos de decaer fortaleció lazos con sus 4 hijos, quienes la acompañaron de cerca.

Además, adoptó varias hijas en el Buen Pastor, entre ellas, una brasileña que llegó como “mula” a nuestro país: Laysla.

La chica encontró en Odilia una madre.

El que se destacó

El venezolano Jorge Crespo llegó a nuestro país como “mula” y fue condenado a pasar más de 10 años en prisión. Él sin embargo no decayó. Se recibió de psicólogo y enfermero. Además, con una voz privilegiada es maestro de ceremonias oficial de actos en el penal Esperanza y presi de la Liga penitenciaria.

Abusadora libre

Una lluvia de críticas surgió en torno a la liberación de Sonia Felisa Cáceres, otra de las ocho internas con libertad transitoria. La primera en protestar fue la fiscala María Lina Naumann, quien apeló la resolución de la jueza de ejecución Sandra Silvera. La docente había sido condenada a cinco años de cárcel por abusar de una niña.

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