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Mujer logró histórico fallo para fecundación in vitro

Seguirá tratamiento pese a que su expareja ya no quiere ser padre.

Un inédito pedido fue promovido por una mujer de 38 años: solicita que su expareja y una clínica continúen con un proceso de fecundación in vitro interrumpida porque el hombre ya no quería ser padre. La Justicia rechazó el pedido en octubre pasado, pero la orden fue revocada y ahora solo se espera que se cumpla el tratamiento.

Las abogadas Aurora Bareiro y Geza Poka plantearon el amparo contra Clínica Gibir, donde se realizaba el tratamiento de fertilidad. “Ella está muy estresada por la situación. El tratamiento empieza ahora. Ella tiene que realizarse algunos estudios. Lo primero que va a hacer es consultar con su ginecólogo, pero es un gran logro y dejamos un precedente muy importante”, indicó Bareiro.

Al ser consultada sobre las obligaciones legales que tendrá el hombre, la profesional indicó que no se quieren adelantar y que ni siquiera se sabe aún si va a quedar embarazada. “Nosotros lo que pedimos es la fecundación. Después veremos sobre las acciones legales sobre la paternidad” explicó.

En principio, la jueza Edith Coronel había argumentado en su fallo que “no niega la existencia de vida en los seis embriones”, pero dice que la fecundación y la concepción no son sinónimos. El médico tratante, Pedro Guanes, refirió que solo falta implantar el embrión en el útero de la paciente, pero por la falta de acuerdo entre ambos o una medida judicial no se podía seguir el tratamiento.

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Antecedentes del caso

1- En 2013, la mujer quedó embarazada de su entonces pareja, pero perdió el bebé. En abril de 2015 logró concebir, pero la criatura vivió 8 horas.

2- En 2017, tras varios análisis, supieron que M. C. tenía una enfermedad genética y buscaron la fecundación in vitro.

3- En marzo de 2017 firmaron una solicitud y consentimiento

4- Aportaron óvulos y esperma, quedaron fecundados y seis de ellos son “aptos”.

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¿Cómo es el tratamiento?

La fecundación in vitro es una técnica de laboratorio que permite fecundar un óvulo con un espermatozoide fuera del útero y luego las aplican dentro de él. No es igual a la inseminación artificial, que introduce semen seleccionado en el útero de la mujer que ha recibido un tratamiento hormonal para estimular su ovulación.

En nuestro país, de 5 al 10% de las parejas tiene problemas para llegar al embarazo, según datos del 2015 que maneja la cátedra de Fertilidad de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA.

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