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Mejor San Judas Tadeo que San La Muerte, dicen

Celebran hoy al polémico "santo" de la calavera en Itá. Pero no es una figura aceptada por la Iglesia. Cura recomienda en todo caso acudir a San Judas Tadeo y Santa Teresa para los favores.

El largo viaje que hacían las imágenes de San La Muerte para llegar al país desde México y Brasil quedó parado por la pandemia.

En la Santería Sabrina de Asunción quedan pocas esculturas por la alta demanda que tiene. Sus seguidores festejan su día cada 14 de agosto.

“Con lo que tenemos nos estamos manejando y con la producción nacional que ya está llegando”, comentó la propietaria Sabrina.

Ya solo le quedan 21 imágenes a precios que van desde los G. 150.000 a G. 700.000.

“Tengo la cabeza con el libro para la ofrenda que puede ser un cigarrillo que se fuma con él”, dijo.

También tiene su cráneo para escribir en un papel el deseo, envolver con un algodoncito y meter dentro del ojo.

San La Muerte no es reconocido por la Iglesia Católica; es más, en Itá, según la historia, algunos de sus seguidores quisieron meter al “santito” en una iglesia, durante una festividad donde se juntaron varios santos de los barrios, pero a Sanla le censuraron.

El padre católico Óscar Díaz aconsejó a los fieles encomendarse a San Judas Tadeo y Santa Teresita, que son santos de la buena muerte, en caso de tener miedo en esta pandemia, incluso a San Francisco de Asís.

Víveres en Itá

El karu guasu que solían hacer todos los años en el oratorio de San La Muerte en Itá, hoy será diferente.

Entregarán bandejitas de pollo, chancho, chorizo y ensalada de arroz y sopa a más de 1.000 personas bajo el protocolo.

Fide Benítez, hermana del pai Nicolás Benítez, líder espiritual, dijo que lo que más se pide es suerte en el amor y el dinero.

“A cambio, hay que cumplirle la promesa que pueden ser flores, dinero, alimentos, anillos y cadenillas”, comentó.

¿Quién es el “santito”?

Según la creencia, a principios del siglo 18, en tierras guaraníes, un jesuita se apartó de su misión y lo acusaron de brujería por curar indígenas. Fue encerrado por un largo periodo, cuando lo rescataron era casi un esqueleto, antes de morir, también morieron sus enemigos.

Políticos van junto a él a pedir por su “favores”

El maestro Oskar explicó que lo que más le piden a San La Muerte en estos tiempos es la salud y la protección de los enemigos.

“Hay personas que piden la libertad, políticos que tal vez por estar en algún juicio entonces recurren a través de algún secretario”, dijo.

Señaló que muchos acuden por recomendación de algún trabajo que les salió positivo y se llegan incluso a tatuar, tienen su talismán o un altar en sus casas donde hacen sus oraciones y ofrendas.

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