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"Me salvé abrazando un árbol durante dos días"

Una historia heroica en el Chaco. Un hombre fue arrastrado por el agua cuando se iba a ver a su hijo enfermo.

Una bolsa de plástico en el bolsillo de un viejo pantalón era todo lo que tenía don Gerónimo Pereira. Con ella envolvió un modesto celular y lo ató con una goma. Aquello no tenía mucho sentido, pero le salvaría la vida.

Motivado por el amor paternal, partió desde la estancia donde trabaja, en Presidente Hayes, sin nada más que la fe: el Chaco estaba inundado y peligroso, su retoño de 3 años lo necesitaba.

“Mi esposa me llamó, mi hijo estaba enfermo, con mucha fiebre y no sabían qué hacer porque en casa entraba agua”, contó a EXTRA.

Los puentes y caminos estaban colapsados y los arroyos, caudalosos. El miércoles, el trabajador caminó 25 km pero fue arrastrado por el cauce.

“Añapymíma dos veces (ya me hundía), estaba por ahogarme, luchaba hasta acalambrarme”, detalló. A unos 20 metros vio un árbol, su única chance.

A duras penas logró llegar hasta ahí y abrazó el tronco como nunca antes. “Ajupi hese ha che rasê soro (me subí y lloré mucho)”, dijo.

Temblando del susto, don Pereira sacó aquel hule. “Desaté y quité mi teléfono, era un milagro que haya señal, llamé a un amigo y él avisó a la policía”, recordó.

Sin comida, desatinado y desesperado, pasó allí dos días, los dos días más largos de su vida.

Agentes de la Comisaría 3ª. Benjamín Aceval, la Brigada Antiabigeato y peones de otras estancias, lo rescataron el viernes en “Zanjita”, entre Fortín Caballero y Cadete Pando, Presidente Hayes.

Contaba los minutos

“Fue muy desesperante, no sabíamos donde estaba, su batería se agotaba y no lo encontrábamos, entonces le dije que apagara su teléfono y prendiera en media hora”, contó el comisario Domingo Benegas. Gerónimo obedeció y contaba en mente los treinta minutos, así se manejaron hasta hallarlo. Para el rescate se utilizaron caballos, bote, tractor y mucha solidaridad chaqueña.

“Estoy demasiado agradecido, el árbol, mi celular, ellos y Dios me salvaron la vida”, concluyó.

El afortunado hombre ya está con su familia y su hijo, recuperado.

Celular "era lo de antes": Batería duró y pudo pedir ayuda

El teléfono que tenía don Gerónimo era de esos de antes, sin ninguna tecnología. Lo usaba solo para hacer llamadas y recibir mensajes de textos. Esta vez, aquel aparatito que parecía tan insignificante le salvó la vida.

“Tengo uno común nomás, es muy resistente, me sirvió para llamar, pedir ayuda y duró todo el tiempo que estuve ahí. Los policías me llamaban para que yo les indique donde estaba, si no lo hubiera tenido nadie sabría de mí nunca”, manifestó.

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