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"Me podrían haber matado ahí y nadie iba a saber"

Se negó a ir a la comisaría y uniformados recurrieron a la fuerza.

Juan Gavilán (24) no entendía lo que pasaba, solo que estaba siendo golpeado a patadas y puñetazos después de que le sacaran de su auto, donde minutos antes había estacionado cerca de su casa, en el barrio Laurelty de Luque, el miércoles de madrugada.

“Les di mi nombre completo y dirección. Les dije que mi hermano iba a venir junto a mí”, señaló.

Según el relato del joven, se trataba de cuatro efectivos policiales de la Comisaría 53 Central que le insistieron en que entregara su documento, alegando que estaba “en un lugar oscuro” y que eso era sospechoso.

“Entre cuatro o cinco me pegaron. Primero los que estaban ahí, después se fueron a llamarle a otros que estaban en otra patrullera y vinieron tres más”, refirió el afectado.

Añadió que nunca había pisado una comisaría y que incluso temía por su vida. “Inventaron que estábamos en un lugar oscuro y que estábamos tomando. Ellos podían haberme matado y nadie iba a saber”, lamentó el muchacho.

Intentando zafar de los policías, abordó su coche, uno de ellos lo agarró violentamente del cuello y lo golpearon. En un momento dado, el joven hasta se descompensó, pero según él, los agentes no dejaron de golpearlo.

Luego, según su testimonio, lo subieron a la patrullera y trasladaron hasta la mencionada dependencia para practicarle el alcotest y lo obligaron a quedarse hasta entrada la mañana.

“Obligado me llevaron a hacer la prueba de alcotest”, dijo. El resultado dio positivo, pero él alegó que estaba cerquita de su vivienda.

Imputado

La familia del joven que asegura haber sido agredido injustamente por los efectivos policiales exigen respuesta por la brutal golpiza.

“Queremos que se haga justicia, como corresponde”, dijo la madre de Gavilán. Sobre el caso, el denunciante fue imputado por el fiscal Néstor Cañete por los delitos de resistencia y exposición al peligro en el tránsito terrestre.

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