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"Me ensuciaron el nombre", dijo presunto microtraficante

Afirmó que no trabaja, pero que tiene una "jugosa liquidación" guardada.

“Fuera de acá, acá nadie te quiere”, coreaba una enojada turba en el asentamiento Sueño y Esperanza de Capiatá, al percatarse de la presencia allí de Lorenzo Acosta.

Eran alrededor de las 12:30, cuando el hombre llegó al sitio, explicando a EXTRA que de forma ilegal, los pobladores levantaron una pequeña casita de madera en su propiedad, al lado mismo de su casa, que abandonó.

“Según el contrato de la Secretaría de Acción Social solo yo o mi exmujer, con la que firmé el contrato podemos ocupar el lugar”, afirmó.

Francisco Cabañas, presidente de la comisión “Vecinos en Alerta”, por su parte admitió el hecho, pero retrucó diciendo que inmediatamente, le desalojaron al “invasor”.

No obstante, aseguró que no permitirán que regrese, pues todo el vecindario coincide en que sí es vendedor de drogas, por lo que no puede seguir en el lugar. “Vamos a dejar libre este terreno, Acción Social ya puso un interventor. Si ellos dicen que tu señora puede entrar, vamos a dejarle entrar”, dijo Francisco.

Soldador desempleado

El pasado viernes cerca de la medianoche, Lorenzo fue obligado a abandonar su domicilio, con su mujer e hijo en brazos.

Según los vecinos, él ni su pareja, trabajan, pero viven plácidamente en base al reditúo que les dejan las drogas.

El desalojado admitió que están desempleados desde hace casi un año. “Yo trabajaba de soldador, pero arreglé mi salida con mi jefe”, dijo, haciendo hincapié en que desde entonces, vive de la “liquidación” que les dieron sus exjefes y que además, desde el viernes busca laburo, pero nadie quiere darle por la acusación de sus vecinos. “Mancharon mi nombre, cuando la gente sabe quién soy, no quiere darme trabajo”, refirió. El caso investiga el fiscal Víctor Villaverde.

Llegaron a un acuerdo

Francisco Cabañas, presidente de la comisión vecinal, comentó a EXTRA que llegaron a un acuerdo con la Secretaría de Acción Social, de que nadie ocupará el terreno hasta que se decida qué pasará del mismo. “Ya se le sacó al que vivía ahí”, afirmó.

“Hasta la manguera te roban acá”

Los vecinos aseguraron que la venta de drogas y la presencia de drogadictos en la zona hacen que crezcan también los casos de robo. Según Gisselle Román, una de las vecinas, a diario eran víctimas de ladrones, quienes aprovechaban la madrugada para alzarse con cuanta cosa encontraban en el patio ajeno, a su alcance.

“Te llevan cualquier manguera que encuentran, cualquier cosa. El problema es que acá viene la policía pero detrás de los adictos, no van contra el vendedor”, refirió. De acuerdo a las manifestaciones de vecinos del lugar, el hombre mismo alardeaba de “trabajar con la policía”, advirtiendo que cualquier acción que pudieran llevar adelante, de nada serviría, pues él estaba bien protegido.

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