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Marcelo Piloto: "Paraguay es el país de la impunidad y la corrupción"

Habló y contó porqué nuestro país es ideal para los narcos y delincuentes de todo tipo, dijo además cuánto pagaba a las autoridades para estar tranquilo.

Por momentos se mostraba sereno y tranquilo y en otros eufórico y enojado. Marcelo Pinheiro, alias Marcelo Piloto, finalmente rompió el silencio ayer desde su lugar de reclusión: la Agrupación Especializada de la Policía.

Mientras un oficial del lugar se encargaba de sacarle las esposas se inició la entrevista que se extendió por casi dos horas corridas, hasta que él mismo dijo “basta”.

El brasileño dejó en claro dos cosas: 1. “Marito tiene mucho por trabajar”, y 2: Él no es terrorista. Se catalogó como traficante de armas y drogas y hasta de asesino... pero ¡ojo!: “terrorista nunca, eso no va con nuestra facción (Comando Vermelho)”, aseguró.

El recluso aseguró que Paraguay es el lugar perfecto para cualquier delincuente y por eso es que los extranjeros se asientan aquí.

“Paraguay es el país de la impunidad, de la corrupción. Yo maté y me absolvieron. Marito (Abdo) va a tener muchos problemas para acabar eso”, refirió.

Contó que en 2013 fue la primera vez que cobró venganza. La víctima: Miguel Aranda, un secretario que lo embaucó.

Pinheiro reveló que en 2015 fue preso por cinco días y tuvo que pagar por su libertad un primer pago de 200.000 dólares y una camioneta, a un oficial de Investigación de Delitos de Alto Paraná, a quien identificó como “Sapo Ramírez”, a quien además tuvo desde entonces que abonar mensualmente 2.000 dólares para que lo proteja.

Contó además que para moverse tranquilamente pagó 10.000 dólares por una cédula paraguaya, pero que esta no le sirvió del todo. “No fue muy buena esa documentación porque no hablo bien guaraní ni español. Al presentar una cédula paraguaya con un portugués cerrado la policía desconfiaba”, indicó.

AGENTES

Entre los tantos nombres que mencionó también estaba su mano derecha, un tal Andrés Saturnino Martínez Fariña, a quien acusó de haberlo engañado.

Otro que ligó acusaciones fue el jefe de investigación criminal de la Policía, Abel Cañete, quien según Piloto recibía un jugoso “aporte” suyo para hacer de campana. “Me avisaba cuando la Policía Militar venía por mí”, reveló. Según Piloto, el operativo donde se incautó un cochebomba en Presidente Franco fue un “circo montado” y quien lo acusa (Cañete) es justamente quien lo protegía hasta hace poco.

“Estando yo o no va a continuar el negocio de las drogas y las armas. Yo no soy jefe de nada, yo trabajo solo”, tiró.

“Quiere evitar su extradición”

El ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, refirió que hay que ser inocente para creer las palabras del narco brasileño, pues según él todo lo mencionado ayer es parte de una estrategia para evitar ser extraditado a su país de origen. Sobre esto, su abogado afirmó que no cree que fuera así. Sin embargo aseguró que sabía el 90% de lo que dijo su defendido.

No sabían si era para liberarlo

El comisario Abel Cañete, jefe de investigación criminal de la Policía Nacional, reconoció que en las filas policiales no tenían la certeza de si el cochebomba era para liberar a Marcelo Piloto. No obstante, dijo que jamás protegió a delincuente alguno. “No me voy a ensuciar con porquerías como estas. No tengo absolutamente nada que ocultar”, expresó el uniformado.

¿A qué se dedica?

“Todo el mundo sabe que me dedico al tráfico de armas y drogas. Compro en Asunción y vendo en Pedro Juan, Ciudad del Este, Salto del Guairá. Normal, todo el mundo sabe eso. Yo compro y vendo drogas, pero terrorista nunca. Es inaceptable en nuestra facción. Si soy terrorista voy a tener que pagar con mi vida”

¿Hay planes de liberarlo?

"Eso es ilusión, una fantasía. La policía miente. Acá yo tengo visita de los chicos de mi comunidad de Rio de Janeiro. Si yo puedo utilizar a las personas que trabajan para mí en esas cosas... ¿para qué voy a utilizar a mi esposa? Yo no le conozco a esos que murieron (en Alto Paraná), no eran de mi comunidad".

¿Cómo llegó al Comando Vermelho?

“Con 22 años de edad participé de un asalto, fui imputado y condenado. Me enviaron a la comisaría y lo primero que la policía me preguntó fue de qué facción era. En la cárcel no mezclan las facciones porque o si no, se matan los reos. Yo escogí porque en el lugar donde yo vivía predominaba el Comando Vermelho”.

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