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Los "bro" extranjeros buscan vapeadores acá

En Argentina, Brasil y Uruguay se prohíbe su venta.

Es cada vez más común ver a los jóvenes urbanos echando vapor “tren kolícha”, pero no con los cigarrillos tradicionales, sino con los vapeadores electrónicos que huelen a vainilla, frutilla, chocolate y otros sabores dulces, pero siguen conteniendo nicotina, entre 3 y 6 miligramos, por lo que puede generar adicción.

Beto Veloso, vendedor de la tienda Eshop, ubicada en Asunción, cuenta que antes más bien los adultos los utilizaban, en un intento por dejar el vicio del cigarrillo de a poco, pero hoy en día es una moda entre los adolescentes, incluso los que no fumaban.

Por ello, hace poco la Dirección de Vigilancia Sanitaria del Ministerio de Salud advirtió sobre su uso, diciendo que el aparato puede ser la puerta de entrada al tabaquismo.

Veloso aclara que ellos y otras tiendas reconocidas en el país no los venden a menores, aunque cada vez hay más locales y se hace difícil controlar.

Al hecho de vapear se le asocia el ser “cheto” o presumir cierto nivel económico, y hablar usando ciertos códigos entre los muchachos, los "bro", como se dicen entre sí. Lo mínimo que cuesta un vapeador es G. 200.000 y su mantenimiento cuesta al menos un 50.000 al mes, es decir, tampoco está al alcance de todos.

De otros países

“Acá vienen de otros países a comprar, porque en Argentina, Brasil y Uruguay, por ejemplo, está prohibida su venta”, contó Veloso. Él opina que las leyes de esos países salieron a pedido de las tabacaleras, que los vieron como competencia. Pero el argumento de tales prohibiciones se basó en una cuestión de salud, según la prensa.

En Paraguay, su venta es libre, no hay regulación. En Ciudad del Este hay muchísima venta, sobre todo a brasileños que también están locos por el shisha o narguile (aparato de origen oriental para fumar tabaco de distintos sabores, que funciona con carbón). A Asunción llegan principalmente los argentinos.

Como un pendrive

El año pasado llegó un nuevo tipo de vapeador de bolsillo, llamado “pod”, que parece un pendrive y tiene una altísima concentración de nicotina. Está dirigido más bien a la gente que fuma mucho. Las personas que nunca probaron el cigarrillo no deberían usarlo, advierte Veloso. “Puede tener hasta 50 mg de nicotina: si nunca fumaste te destruye la garganta”, aseguró. Muy pocos locales venden estos últimos.

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