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Liz, la joven nativa que desafió a fumigadores

Estuvo horas presa en forma irregular en Hernandarias.

Al ver cómo se destruía la comida de los niños mientras los tractores fumigaban, la adolescente indígena Liz (17) siguió su instinto.

Con su delgada figura intentó subirse a la fumigadora, pero la custodia policial la detuvo. Entre cinco se pusieron contra la joven.

“Rociaron por la cara de los niños al pasar, ninguna plantación no dejaron en pie. La policía no quería escuchar cuando les decíamos que esa era nuestra chacra”, dijo.

Esto ocurrió el viernes pasado en la comunidad de Acaraymi de Hernandarias mientras se daba cumplimiento a un oficio judicial para fumigar con protección policial.

“Les dije a los policías que les compraron los árabes pero que a nosotros, sucios y descalzos, no nos van a comprar”, recordó la adolescente.

Presa

Fue entonces que insistió que paren la máquina y al no escucharla, decidió treparla. “La policía me atacó, le asustó a los niños y me echó al suelo. Después me llevaron presa”, relató.

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La fumigadora operó cerca de las carpas donde se instalaron los indígenas.
La fumigadora operó cerca de las carpas donde se instalaron los indígenas.

Su papá, el cacique Bienvenido Núñez, siguió a la comitiva policial hasta la comisaría de Santa Fe donde la detuvieron por cerca de cuatro horas.

“El Ministro del Interior les llamó para que la liberen porque es menor de edad”, destacó Núñez.

Se trata de un terreno de 1.100 hectáreas que reclaman tanto la comunidad como la Agro Ganadera Santa Felicidad S.A.

Variados conflictos

Maquinarias fumigaron a metros de escuelas con estudiantes indígenas en agosto del 2017.

Fue en la comunidad Yakaju de Curuguaty y el director de la institución pidió a través de la prensa que se cumpla la ley de normas de protección fitosanitaria.

Así también, una empresa suspendió su fumigación en enero del 2014 en Ypehú, Canindeyú.

En octubre del 2020, pobladores del barrio La Amistad de San Cosme y Damián, departamento de Itapúa, denunciaron a una agroganadera. Sufren de vómitos y sus animales mueren.

Empresa niega estar en tierra de los nativos

“La empresa que está aquí es multinacional, ya habló con el Indi, el Indert y señala que no existe excedente en ese lugar”, expresó Rubén Sanabria, representante de la Coordinadora Agrícola del Paraguay en Hernandarias.

Cabe señalar que la comunidad de Acaraymi se desprendió en dos grupos indígenas y que uno de ellos es el que reivindica las tierras. La coordinadora trabaja con 40 familias que se dedican a la horticultura y la producción de maíz y soja, destacó.

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