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Líder del robo del siglo: "Nunca le disparé ni le rompí la cabeza a nadie"

Ramón Villalba Benegas habló desde la cárcel.

Ramón Villalba Benegas (36), líder de la banda que cometió el robo del siglo en Paraguay, contó que se inició en la delincuencia a los 12 años, que tuvo una amante oficial de Policía y que huyó hacia la Argentina, con la intención de asaltar otro banco, en Buenos Aires.

El hombre, recluido desde el 2014 en la cárcel de Villarrica, contó al portal argentino Infobae impresionantes detalles de su vida y de cómo lograron robar G. 8.546.121.400 (unos 4.000.000 de dólares), de la sucursal del Banco Nacional de Fomento, de la capital del Guairá, aquella tarde del viernes 21 de septiembre de 2012.

“Yo empecé a robar en los colectivos”, sostuvo luego de mencionar que le quitaba la cadenilla a peatones, en la zona de Calle Última (Eusebio Ayala y Defensores del Chaco (Asunción), donde vendía diarios, luego de que su familia se mudó de La Pastora (Caaguazú).

Dijo que en aquel lugar lo “adoptaron” prostitutas y travestis. Algunas hasta le dieron para que les guarde sus pastillas, que después supo que eran para dormir a sus clientes y robarles.

“A los 17 años también caí preso, 22 días. Viví el motín que causó el incendio de la Correccional Panchito López. A partir de ese suceso cerraron la cárcel”, recordó.

Comentó que asaltó farmacias, locutorios, financieras, bancos, estaciones de servicio y cooperativas.

“Cometí cientos de robos y nunca le disparé a nadie, nunca le rompí la cabeza a nadie. ¿Por qué? Siempre creí que el pobre trabajador no tenía la culpa de resguardar eso”, aseguró.

Definió a su relación con una mujer policía como algo raro que le pasó en la vida.

Villalba admite que se fue a la capital argentina, para hacer un golpe, pero les falló el que les tenía que pasar el dato.

Entró al banco vestido como militar

Sobre el robo al BNF de Villarrica, Villalba comentó que fue planeado 7 meses. Entró varias veces al local, vestido de distintas maneras, para estudiar su interior.

Hizo un seguimiento al gerente, el oficial de negocios, el contador y el jefe de la zona de cajeros automáticos. El día del golpe, entraron entre 5; él se puso uniforme de militar (teniente primero) y otros dos también iban armados; los restantes dos estaban de traje, con maletines.

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