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Le pagó a su cobrador con su ¡paladar de oro!

Abuelito no tuvo de otra que dar lo más valioso que tenía por su cuenta.

Los cobradores salieron con su libretita en mano a recorrer en esta primera fase de la cuarentena y más de uno se vio en apuros para pagar.

Tal es la historia de don Rómulo Ferreira (72), de Capiatá, quien se vio entre la espada y la pared. Ayer, cuando apenas amanecía el cobrador de su tele ya le despertaba con unos aplausos en su portón, que iba acompañado con los ladridos de perros.

El abuelito no tenía dinero en efectivo, no sabía qué hacer, entonces, no tuvo mejor idea que darle su paladar de oro como garantía de pago hasta que tenga el dinero para las cuotas en que se atrasó.

“Siempre estuve al día, pero como soy carpintero no tuve más trabajo durante la cuarentena y no le pagué por marzo y abril. El cobrador me amenazó con sacarme la tele si no le pagaba. No quería darle eso porque es la única distracción que tengo en casa, así que me fui al baño me saqué mi paladar, lavé bien y le di como garantía. Prefería comer incómodo que no ver la tele”, dijo el abuelito.

Al igual que él, Romina N., de Luque, contó que su cobrador ya le mensajea desde la semana pasada para “recordarle” que desde esta semana ya van a recorrer de nuevo.

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Son chuleados

Richard Maidana, cobrador de una casa de electrodomésticos de Paraguarí dijo que hay muchos clientes que no tienen y entienden, pero hay otros que son “letraditos” y hacen de todo para no pagarles.

“Cualquier cosa te inventan, hasta a su abuela le matan con tal de no pagarte. Una vez me fui para cobrarle a una persona y me dijo que murió su abuela y que gastó muchísimo en su velorio, le comprendí, hasta le di G. 15.000 para velas porque me pidió, después de unas semanas me fui de nuevo y me sorprendí porque vi que la doña estaba tomando tereré con ellos”, contó. Otros recibieron gallinas y chanchitos como pago.

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