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Juez se niega a reconocer al hijo de una doméstica

La telenovela detrás de una demanda. Magistrado habla de "mentiras y chantaje".

En busca de mejores oportunidades, Juana Aponte dejó su pueblo, Mbuyapey, y llegó a Asunción en 1968. Se instaló en la casa de los Herrera-Duarte.

La mujer fue contratada en su juventud por la dueña de casa, la señora Ana Celina Duarte, para trabajar como empleada doméstica. Con el correr del tiempo surgió un romance entre Pedro Alejandro Herrera Duarte, el hijo de la patrona, y Juana. De esta relación sentimental nació Juan Ríos Aponte en 1970, según una demanda.

Como los patrones eran de la alta sociedad y estaba mal visto que el jefe tenga un hijo con la empleada, decidieron hacerse cargo del niño pero sin darle el apellido, según cuenta hoy en día Juan.

Él fue criado en la casa de su “abuela” Celina. Siempre tuvo privilegios en la casa familiar. Juana pasó a ser la ama de llaves. Llevó a sus dos hermanas para que cuidaran a su hijo. Además le daban permiso para ir cada tanto a Mbuyapey para llevar provistas a sus familiares. Todo esto, según el relato de Ríos.

“Yo nunca me enteré de nada, la señora Ana Celina era la que me cuidaba, tenía mucha afinidad con ellos, con los primos, aunque no sabía que eran mis familiares, hace 10 años que me enteré”, afirmó Ríos. El hombre hoy tiene 48 años y está encarando un proceso de demanda de filiación ante su supuesto padre, quien es juez en la Justicia Electoral de la capital.

Se ofrece a hacer el ADN

“Es todo mentira, yo he contestado esa demanda. Vamos a hacer el ADN”, dijo el magistrado Herrera.

Aseguró que la empleada ya llegó embarazada a su casa. “Seguro lo que quiere es chantajear y armar escándalo, pero voy a demostrar que es mentira”, insistió el juez. Ríos lleva el apellido de su tío, desde hace dos años está tratando que Herrera lo reconozca y teme que el caso quede cajoneado por el alto cargo que ocupa el demandado.

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