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Inundaciones en Pilar: "La gente viaja 4 horas para buscar un poco de coquito"

Testimonios de los damnificados y sus "malabares" para subsistir.

Mientras las autoridades se acusan de politizar la entrega de víveres a las miles de familias aisladas por las inundaciones, los afectados le buscan la vuelta para sobrevivir. Tal es el caso de Teodora Leguizamón, que se encuentra en el barrio Lagunaitá de Pilar (Ñeembucú). Si bien ella “está en zona más o menos alta”, la situación económica no es la mejor.

Actualmente, los panificados y la leche “son oro”. Son alimentos que no se están consiguiendo desde hace varias semanas y el agua no da tregua para nada, así que les toca “fabricar de donde sea algo para comer”.

“De la harina que tengo, preparo la famosa pireca o torta cuerito”, contó. Indicó que el kit de alimentos llegó a la comunidad, pero que ya no le alcanzó a ella porque hay familias con más niños “y ellos no esperan. Los grandes podemos”, expresó.

Doña Carmen Alfonso contó que las personas que están alejadas de Pilar, como Siervo Blanco y Barranquerita es aún más difícil la situación. “Para llegar a Lagunaitá, la gente viaja en canoa por cuatro horas, solo para buscar un poco de coquito”, dijo.

240.000 Personas afectadas: Más de 62.000 familias están en situación de vulnerabilidad entre Asunción, Chaco, Ñeembucú, Concepción y otras localidades.

A don Amalio Pérez sí le tocó el kit de la SEN, pero como dice él “ou vairö, ou vaipaité (si algo viene mal, viene mal todo junto)”. Hace unos días, tratando de merendar, el señor mordió un coquito muy duro que hizo que se le partiera el paladar en dos.

“¡Pero eso no es todo!”, dice su hija Isidra, quien explicó que su papá de 82 años tiene que comer pan integral, pero que desde hace semanas se terminaron los panificados.

“Y como no hay pan, hacemos mbeju y come también, eso le alza todo su azúcar. Solamente ya espero que baje el agua para que podamos ir a mandarle a hacer otra vez para su paladar, porque necesita”, declaró la familiar.

Ganadería, también afectada

En Guazú Cuá (Ñeembucú), los pequeños productores, acorralados por las aguas, van quedándose sin alimentos para sus ganados.

"Las vacas van quedando sin pastizal y van perdiendo peso”, dijo un pequeño ganadero a Telefuturo. Agregó que no tienen más remedio que tener sus animales a un costado de la ruta.

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