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Inesperado: ¡en Areguá se agotaron los pesebres!

Se vendieron hasta los juegos más caros, de G. 30.000.000.

Graciela Giménez (58), de Itauguá, compró un pesebre de miniatura de G. 40.000 de los artesanos de Areguá poco antes de la Navidad.

“Porque tengo un nuevo nieto. Cada vez que nace uno, en su primera Navidad siempre les regalo un juego de pesebre”, dijo a EXTRA.

Contó que en un pesebre grande colocará un juego para cada integrante de la familia. Ya son siete.

Según los artesanos, este año se registró un furor que acabó con los pesebres en venta.

“Hubo un fracaso total porque no nos preparamos. Hubo mucha demanda y no había mercadería, no pensamos que iba a ser así”, afirmó Aida Zárate (42).

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Las casitas de madera quedaron sin pesebres en varios tramos de la calle Virgen de la Candelaria.
Las casitas de madera quedaron sin pesebres en varios tramos de la calle Virgen de la Candelaria.

Contó que en forma masiva acudieron los clientes. Demostraron su fe en el comienzo de un nuevo año.

“Tenían fe en Jesús, querían un mejor año y para eso querían poner su pesebre y a medida que era más grande el pesebre que llevaban más era su entusiasmo”, destacó.

Quedaron pocos

Edward Ortiz (21) contó que este año elaboraron poca artesanía y que con lo que sobró del año pasado se manejaron. Al final les faltó todo.

“Empezamos con 70 juegos y no nos quedó ninguno. Solo sobraron algunas carretas de madera”, afirmó.

Destacó que en un solo día llegaron a vender por G. 5.000.000. Los artesanos sostienen que pudieron vender a buenos precios sus productos.

“Yo me quedé sin pesebre. Los precios creo que a la gente misma le pareció bien”, indicó Marta Monra.

“Este año fue una maravilla la venta de pesebres”, dijo por su vez Andrés Medina (50).

Pesebre gigante

Paloma Vázquez (18) contó que el domingo su familia vendió en la feria un pesebre en tamaño real por valor de G. 30.000.000.

“Fue para una casa. El precio le incomodó un poco porque estaba más caro de lo que pensaba, pero le hicimos un poco más barato y aceptó. Le gustó”, contó.

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Los artesanos abrían temprano sus puestos y cerraban incluso algunos a la medianoche.
Los artesanos abrían temprano sus puestos y cerraban incluso algunos a la medianoche.

Mencionó que hace cinco años que trabaja en el puesto. “Para mí lo es todo. Desde chica estoy acá”, concluyó.

“Había muchas opciones de tamaños y precios. Es la primera vez que vengo. Me recomendaron mis vecinos que justamente compraron de acá. Voy a colocar en casa porque recién construimos y para cumplir la promesa”, afirmó César Ruiz, comprador de Itauguá.

“Gracias a Dios la venta fue espectacular. Me sobraron dos juegos pero estoy segura de que voy a vender para el Año Nuevo porque se busca mucho. Areguá es ciudad bendecida, te puedo decir. Acá no hay necesidad, el que trabaja acá come”, remarcó finalmente la artesana María Villasboa.

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