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Historia de Julián Oviedo, el nicho que hace milagros

Pasaron 69 años de su trágica muerte en la zona del mercado 4. Devotos llevan placas como agradecimiento por los favores recibidos.

Con velas, pancartas, placas y flores, muchos creyentes agradecen sus peticiones a Julián Oviedo, que en los últimos tiempos se ha convertido en una especie de “santo” popular debido a los milagros que le atribuyen. El nicho está ubicado sobre la avenida Próceres de Mayo casi Ana Díaz, Asunción, y todos los que pasan por ahí se santiguan o quedan a rezar. Pero pocos conocen la historia de la crucecita de Julián Oviedo, quien perdió la vida en un trágico accidente.

nicho

“Recuerdo que el día del accidente, mi papá fue a comer a casa con su amigo, ya que estaban trabajando cerca de ahí, él era operador de línea en la antigua Antelco. Fue como que se despidió de nosotras. Antes de ir le dijo a mi mamá que le planche su traje negro, que esa noche iba a ir a un concurso de baile, pero mi mamá le retaba y él se mataba de la risa”, recordó Avelina Oviedo, una de las 5 hijas que tuvo el señor.

Eran cerca de las 13:00 del 26 de mayo de 1950 cuando Julián y su amigo subieron al micro de la Línea 4, él fue a sentarse al último asiento cuando, antes de llegar a la calle Ana Díaz, el chofer se detuvo a alzar pasajeros, pero el camión repartidor de gaseosas que iba detrás del micro no vio e impactó contra el bus.

Pasó sobre su cabeza

“Antes los colectivos eran de lata y por el golpe se quedó con una abertura, por allí se cayó mi papá, en el empedrado y sobre él una señora, que por su peso no pudo levantarse rápido. Los otros pasajeros la ayudaron y la llevaron a la vereda y cuando iban a ir por mi papá, que estaba con vida todavía, el camión retrocedió como para zafar de ahí, no le vio, y le pasó por encima de la cabeza”, contó la señora.

Los sesos se esparcieron por completo y los presentes lo enterraron ahí y construyeron un nicho, que actualmente sigue en el sitio. “Creo que por eso es milagroso, ya que una parte de él está enterrado ahí”, dijo ña Avelina.

Algunos de los milagros que ha hecho es curar enfermedades como cáncer, parálisis, dolor de huesos y hasta hacer encontrar dinero.

Bailarín

José Olmedo, uno de los que vive cerca del nicho dijo que suele ver a bailarinas que van a agradecer, supone que es porque Julián era un buen bailarín y amante del Tango, en cada concurso que participaba ganaba.

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